Había algo poético en que la historia de este partido la escribiera un portero de 21 años fichado en enero como suplente. Edoardo Motta, que había llegado al equipo de la Serie B como segundo guardameta de Ivan Provedel, detuvo cuatro penaltis consecutivos en la tanda y clasificó a la Lazio para la final de la Coppa Italia. Un nombre que hasta hace semanas casi nadie conocía, convertido de golpe en protagonista de una de las eliminatorias más dramáticas de la temporada italiana.
El partido en el Gewiss Stadium había comenzado con el marcador global igualado a dos, fruto del empate del partido de ida. La Atalanta, favorita en casa y con el apoyo de su afición, dominó el encuentro desde el primer minuto y generó las ocasiones más claras del partido. La Lazio, sin embargo, se aferró a su orden defensivo y resistió durante casi noventa minutos un asedio constante. El partido parecía destinado a una prórroga sin goles.
Hasta que llegaron los últimos cinco minutos. Romagnoli abrió el marcador para la Lazio en el minuto 84, cuando nadie lo esperaba, poniendo a los romanos por delante en el global. Pero la Atalanta no se rindió: Pasalic empató en el 86, forzando la prórroga con un gol que provocó una explosión de alivio en el estadio bergamasco. Los treinta minutos adicionales transcurrieron sin más goles, con ambos equipos jugándoselo todo a un solo disparo que no llegó a entrar. La eliminatoria fue a los penaltis.
Zappacosta falló el primero de la Atalanta. Isaksen marcó para la Lazio para poner el 1-1. Luego vino Motta. El joven guardameta paró un total de cuatro lanzamientos que convirtieron al joven portero en el héroe absoluto de la noche. La Lazio se clasificó para la final de la Coppa Italia, donde se medirá al Inter el 13 de mayo en el Estadio Olímpico de Roma.
La Lazio tiene siete títulos en la competición y el más reciente fue en 2019, precisamente ante la Atalanta. El Inter llega a su decimosexta final con nueve títulos. El partido de la primavera italiana ya tiene fecha y cartel.