Los blancos superaron con autoridad al Fenerbahçe (95-76) en una nueva exhibición de Théo Maledon. La evolución defensiva y el trabajo de Pedro Martínez alimentan la ilusión de un equipo que no deja de crecer.
Hay victorias que valen mucho más de lo que refleja el marcador. Triunfos que sirven para confirmar sensaciones y medir el verdadero crecimiento de un equipo. Y la victoria del Real Madrid ante el Fenerbahçe de Sarunas Jasikevicius fue una de ellas.
Los blancos llegaban con nueve victorias consecutivas, cinco de ellas en Euroliga tras aquel preocupante inicio de 0-3. Pero faltaba una prueba de verdadera exigencia, un rival que permitiera comprobar hasta qué punto había evolucionado el equipo de Pedro Martínez. Y Fenerbahçe, pese a su reciente tropiezo en el Roig Arena, era el examen perfecto.
El encuentro comenzó con igualdad, incluso con los turcos llevando la iniciativa, pero un buen segundo cuarto y, especialmente, un extraordinario tercer periodo permitieron al Madrid construir una ventaja sólida. Fenerbahçe reaccionó en el último cuarto y amenazó con regresar al partido, pero los blancos, liderados por un sensacional Théo Maledon, supieron responder para terminar imponiéndose con autoridad (95-76).
Porque lo verdaderamente importante no fue solo ganar, sino cómo y a quién se ganó.
El potencial ofensivo del Real Madrid está fuera de toda duda. El estilo de Pedro Martínez, el talento de la plantilla y la confianza de los jugadores invitan a pensar que será un equipo capaz de anotar muchos puntos de manera habitual. Pero los campeonatos no se ganan únicamente desde el ataque. Los equipos campeones defienden. Y defienden bien.
Por eso, lo más estimulante de la victoria no fueron los 95 puntos anotados, sino los 76 encajados. Y no es solo una cuestión estadística. Desde el Palacio, observando con atención el comportamiento defensivo de los blancos, se apreciaron detalles que invitan al optimismo: comunicación constante, solidaridad en las ayudas, buenas rotaciones tras los dos contra uno, agresividad individual y automatismos colectivos que empiezan a funcionar. El Madrid ya no parece simplemente un conjunto de grandes jugadores, sino un verdadero equipo.
Théo Maledon, una estrella de las grandes
Y en medio de este crecimiento colectivo emerge una figura que merece un capítulo aparte: Théo Maledon.
Lo del francés en este inicio de temporada es sencillamente extraordinario. Quienes siempre hemos defendido su enorme talento estamos viendo, por fin, la versión de un jugador cuyo irregular rendimiento la pasada campaña estuvo condicionado por un contexto que no le permitió desarrollar todo su potencial.
Pedro Martínez le ha entregado las llaves del equipo, le ha dado galones y, sobre todo, la confianza que necesitaba. Y Maledon está respondiendo con actuaciones propias de una estrella de la Euroliga.
Su capacidad para penetrar y superar defensores mediante un cambio de ritmo espectacular ya era conocida. Lo verdaderamente ilusionante es su evolución desde el perímetro. El francés está empezando a levantarse de tres puntos con una confianza pasmosa, multiplicando sus recursos ofensivos y convirtiéndose en una pesadilla todavía mayor para las defensas rivales.
Lo de Fenerbahçe, por la entidad del rival, supone una confirmación de su liderazgo. El Madrid tiene una estrella de las gordas entre manos.
La mano de Pedro Martínez
Y buena parte del mérito corresponde a Pedro Martínez, que está realizando un trabajo magnífico con un proyecto nuevo y una plantilla profundamente renovada. En apenas unas semanas ha conseguido que el equipo muestre una identidad reconocible, con roles cada vez más definidos y jugadores que creen en lo que hacen.
Su sistema de rotaciones permite que todos se sientan importantes, jueguen con libertad y sin miedo al error. Hay confianza, compromiso y una propuesta atractiva que está volviendo a conectar con el aficionado madridista.
Sin embargo, la victoria dejó una noticia preocupante: la lesión de Mika Jantunen. Pedro Martínez apuntó a una posible rotura en la fascia de uno de sus pies que, de confirmarse, podría mantener al finlandés varios meses alejado de las pistas. Una ausencia especialmente dolorosa por la consistencia, dureza, inteligencia defensiva y amenaza exterior que estaba aportando al equipo. Más tranquilizador parece el caso de Nick Smith, cuyas molestias en una zona similar no habrían provocado una rotura.
A pesar de este contratiempo, el Real Madrid acumula ya diez victorias consecutivas, seis de ellas en Euroliga, donde presenta un balance de 6-3. Ha dejado atrás las dudas del inicio y empieza a ofrecer argumentos para competir con cualquiera.
El próximo miércoles llegará un nuevo examen de máxima exigencia con la visita del Panathinaikos, otro de los grandes favoritos al título.
Queda muchísima temporada y todavía no sabemos si este Real Madrid acabará siendo un equipo campeón, pero no podemos negar que empieza a parecerse a uno que puede llegar a serlo.
🏀 Amante del deporte, loco del baloncesto y devoto de la Euroliga. 🎙️Comunicador y creador de contenido en @2Colegas ➡️Colaborador en @SpheraSports y Codere+
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