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Foto: RC Celta

Celta

Inoportuno resbalón del Celta en Chipre en su arranque en la Europa League

Dos minutos. Eso fue lo que le faltó al Celta de Vigo para llevarse un empate que, durante casi noventa minutos de partido, parecía el desenlace más lógico posible en su debut en esta Europa League 2026/27. Pero el fútbol, especialmente en las noches de competición continental, tiene la costumbre de reservar sus giros más crueles para el tramo final, y en el GSP Stadium de Nicosia fue Jure Balkovec quien decidió escribir el capítulo decisivo: un remate zurdo desde la banda izquierda que se coló, imparable, en la escuadra contraria, certificando un ajustado pero doloroso 1-0 para los intereses celestes.

El golpe llegó justo cuando el partido entraba en su recta de descuento, con ambos equipos ya administrando fuerzas tras un choque intenso pero trabado, más de resistencia táctica que de fútbol vistoso. El Omonia, instalado como líder absoluto e invicto de la liga chipriota —con una campaña reciente que incluye triunfos contundentes como un 5-0 ante el Olympiakos de Nicosia y un sólido balance defensivo de apenas 0,6 goles encajados por partido de media—, demostró en los minutos decisivos por qué ha construido una reputación de equipo paciente, capaz de esperar su oportunidad hasta el último suspiro para dar el zarpazo definitivo.

Para Claudio Giráldez, la lectura de esta derrota tiene mucho de frustración acumulada: el Celta compitió de tú a tú ante un rival que llegaba a esta cita con la moral reforzada por su condición de líder doméstico, sostuvo el empate durante prácticamente todo el partido, y terminó pagando caro un despiste defensivo en el peor momento posible, cuando ya se palpaba el reparto de puntos como resultado justo. La estrategia chipriota, apoyada en jugadores de calidad contrastada en su liga como Willy Semedo o Muamer Tankovic, encontró en las individualidades el recurso decisivo que el colectivo no había logrado desarrollar durante el resto del encuentro.

El resultado deja al Celta con la obligación de reaccionar cuanto antes en la fase de liga de esta Europa League, un torneo que exige regularidad y que castiga con severidad los tropiezos en las primeras jornadas. El Omonia, por su parte, certifica un estreno soñado en la competición, apoyado en la fortaleza de su feudo, donde acumula una temporada casi perfecta entre liga doméstica y competición europea.

Con este tropiezo, el conjunto vigués tendrá que reponerse rápido antes de su próximo compromiso continental, consciente de que en una fase de liga tan competitiva como la de esta edición, los puntos que se escapan por detalles como este pueden terminar pesando muchísimo en la lucha por la clasificación a los puestos que dan acceso a la siguiente ronda.

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