Diecisiete minutos. Ese fue el tiempo que necesitó el Espanyol para resolver un partido que, sobre el papel, prometía ser una batalla incómoda en uno de los fortines más respetados de LaLiga. Roberto Fernández, en un estado de gracia que ya empieza a ser la gran noticia individual del curso perico, firmó un doblete relámpago que dejó a Osasuna noqueado antes de que el partido hubiera empezado siquiera a respirar, certificando un 0-2 que Manolo González puede presumir como la victoria más completa de su equipo en lo que llevamos de temporada.
El golpe llegó con una precisión quirúrgica poco habitual a estas alturas de competición. Apenas transcurridos tres minutos, una asistencia de Marcos Fernández encontró a Roberto Fernández para inaugurar el marcador, y el propio delantero repitió la dosis catorce minutos después, esta vez servido por Omar El Hilali, para certificar el 0-2 antes incluso de que se hubiera cumplido la primera veintena de minutos. Con este doblete, el ariete perico acumula ya cinco goles en cinco jornadas de competición, una cifra que lo sitúa como uno de los referentes ofensivos más en forma de toda LaLiga.
Lo más significativo de la tarde, sin embargo, no fue solo la contundencia inicial, sino la capacidad del Espanyol para gestionar después una ventaja que podría haberse desmoronado ante la reacción local. Osasuna, con Luis Miguel Ramis buscando respuestas y arrastrando las bajas por lesión de Rosier, Aimar Oroz, Herrando y un Moi Gómez que se sumó de última hora a la enfermería, dominó con claridad el balón —un 60,9% de posesión frente al 39,1% visitante— y generó hasta once disparos por los seis del Espanyol, además de ver cómo un gol se anulaba por una salida de banda previa en la jugada. Pero toda esa insistencia se topó con un bloque perico ordenado y disciplinado, que defendió con seriedad y supo controlar los tiempos del partido sin perder nunca la calma.
El partido, disputado ante 19.302 espectadores, tuvo también su momento de recogimiento: los jugadores del Espanyol lucieron brazalete negro en memoria de Catalina Rodríguez Verdejo, hermana del director deportivo visitante, Monchi, un gesto que añadió una capa de emotividad a una tarde ya de por sí especial para el conjunto catalán.
Con este resultado, el Espanyol certifica tres puntos de altísimo valor tras el empate cosechado ante el Sevilla la jornada anterior, y consolida la sensación de que el proyecto de Manolo González empieza a encontrar los recursos necesarios para competir también cuando el partido exige sufrimiento. Osasuna, por su parte, encadena un nuevo tropiezo que obliga a Ramis a reaccionar cuanto antes, con la exigente visita al Metropolitano ante el Atlético de Madrid ya llamando a la puerta apenas unos días después.