Hay días en el ciclismo que se recuerdan por la victoria y hay días que se recuerdan por la resistencia. La sexta etapa de la Vuelta a España 2026, con final en Castellón, pertenece sin duda a la segunda categoría, aunque el ganador acabara siendo, una vez más, Tadej Pogačar. El esloveno sumó su tercer triunfo parcial de esta edición, pero el verdadero protagonista de la jornada tuvo nombre español: Enric Mas, que firmó una de las remontadas más espectaculares que se recuerdan en la carrera y que dejó al propio campeón del mundo «en shock».
El guion de la etapa parecía escrito de antemano. Tras una fuga que abrió una renta considerable, el trabajo del UAE Team Emirates fue reduciendo la diferencia hasta el temido tramo de sterrato en la ascensión a El Bartolo: tierra, cemento y rampas de hasta el 20% que la propia organización había señalado como el nuevo infierno de esta Vuelta. Ahí, fiel a su libreto de siempre, Pogačar decidió que ya no necesitaba compañeros y lanzó su ataque particular, superando a los escapados y dejando a Óscar Onley completamente reventado en el intento de seguirle la rueda. El esloveno llegó a sacar cerca de un minuto de ventaja, y todo apuntaba a una exhibición en solitario más, la cuarta de esta edición.
Pero entonces ocurrió lo inesperado. Enric Mas, que escuchaba por radio que su rival aventajaba en 40 segundos al resto de perseguidores, decidió no rendirse. En un cambio de ritmo descomunal en los últimos metros antes de coronar el puerto, el balear recuperó minuto y medio, cazó a Pogačar y hasta se dio el lujo de superarlo justo antes de la cima, dejando una imagen que ya circula como una de las postales del año: el propio esloveno reconociendo después que Mas «me pasó como un cohete». Ambos coronaron prácticamente juntos y afrontaron unidos un descenso peligroso, en el que Pogačar llegó incluso a salirse de la carretera, antes de llegar con 38 segundos de renta sobre el grupo de favoritos a la meta de Castellón.
El desenlace, sin embargo, volvió a inclinarse del lado esloveno: en el esprint final, Pogačar impuso su superioridad velocista para llevarse la etapa, dejando a Mas en una meritoria segunda plaza. Pero el resultado, esta vez, fue lo de menos. El mallorquín escala hasta la segunda posición de la clasificación general, a 3:34 del maillot rojo, y saca 46 segundos a perseguidores del calibre de Kevin De Bruyne. El propio Pogačar, generoso en la victoria, recordó su duelo con Mas en el Giro de Lombardía de 2022 —otra vez resuelto al sprint— para subrayar el nivel del español: «Ahora le veo muy bien, y es bonito verlo así».
Con tres victorias de etapa y el liderato reforzado, Pogačar sigue pareciendo imbatible en esta Vuelta. Pero Castellón ha dejado algo más valioso que un resultado: la certeza de que, por primera vez en mucho tiempo, hay un español capaz de mirarle a los ojos en la montaña sin pestañear.