Antes de que rodara el balón, ya había partido dentro del partido. Cuando la megafonía del Metropolitano presentó la alineación local, Julián Álvarez recibió una sonora pitada de una grada que, verano tras verano, ha visto cómo su delantero estrella coquetea con la salida sin que esta llegue a materializarse. El argentino, con gesto serio, se sentó en el banquillo mientras parte de su propia afición coreaba consignas pidiendo su marcha. Fue el telón de fondo de una tarde que, ya sobre el césped, terminó regalando otro capítulo de fútbol dramático made in Metropolitano.
El partido, entre dos equipos con aspiraciones de Champions, arrancó igualado y con más cautela que ocasiones claras. Ayoze Pérez avisó antes del descanso con un disparo que detuvo Oblak, y el guardameta esloveno tuvo que repetir su exhibición nada más comenzar la segunda mitad para frenar a Nicolas Pépé. El 0-0 al descanso reflejaba con fidelidad un partido de máxima igualdad entre dos proyectos que se miden de tú a tú desde hace temporadas.
La segunda mitad, sin embargo, se convirtió en una montaña rusa. En el 59′, Marc Pubill sacudió el Metropolitano con un golazo por la escuadra desde la frontal que puso el 1-0 y desató la locura en las gradas. La alegría, no obstante, duró poco: apenas siete minutos después, un penalti señalado a favor del Villarreal permitió a Gerard Moreno restablecer la igualada desde los once metros. El partido, lejos de calmarse, se precipitó hacia el caos: en el 76′, un nuevo penalti —esta vez por un derribo de Robin Le Normand sobre Georges Mikautadze dentro del área— vino acompañado de roja directa para el central, dejando al Atlético con diez hombres. Mikautadze no perdonó desde el punto fatídico para poner el 1-2.
Con un hombre menos y el marcador en contra, el Atlético de Simeone apretó los dientes en busca del empate, moviendo el banquillo con la entrada de Julián Álvarez, que apenas tuvo protagonismo real en el juego pese al ruido generado antes del pitido inicial. El premio a la insistencia llegó en el 85′: una gran jugada de Álex Baena por banda terminó con un centro que Giuliano Simeone empujó a la red para firmar el 2-2 definitivo, un gol que provocó una explosión de júbilo rojiblanco en el Metropolitano. En el tiempo añadido, Oblak todavía tuvo que emplearse a fondo para evitar la debacle y sellar el punto.
El resultado deja al Villarreal, dirigido por Íñigo Pérez, con dos empates en dos jornadas —el mismo 2-2 que ya firmó ante el Racing en el estreno liguero—, mientras que el Atlético suma cuatro puntos de seis posibles con la sensación agridulce de haber remontado con diez hombres, pero también con un «caso Julián» que sigue abierto y que promete seguir dando titulares mientras no se resuelva.