El marcador dice 3-0 y suena a victoria fácil de estreno. La realidad de Mendizorroza fue otra cosa: un partido tan cerrado que durante 42 minutos amenazó con acabar en empate aburrido, hasta que una tarjeta roja reescribió el guion entero.
El primer acto fue un ejercicio de cautela mutua. Quique Sánchez Flores planteó a un Alavés cómodo con el balón, buscando amplitud por banda con un Ángel Pérez eléctrico desde el minuto uno, mientras Bordalás respondía con su libreto de siempre: balones largos hacia Satriano y un Getafe paciente, dispuesto a incomodar más que a proponer. Pocas ocasiones, mucha pelea en el centro del campo, y un 0-0 que reflejaba con fidelidad lo que se veía sobre el césped.
El partido cambió de categoría en el 42′. Kiko Femenía vio la roja y dejó a los azulones con uno menos para casi cincuenta minutos, el punto de inflexión que transformó un duelo equilibrado en una cuesta arriba insalvable para los madrileños. El Alavés tardó en capitalizar la superioridad —el gol no llegó hasta el 73′, obra de Tenaglia—, pero una vez rota la resistencia visitante, el desenlace se precipitó en los minutos finales: Mariano Díaz, que rompió su sequía goleadora en Primera con un golazo por la escuadra, firmó el segundo, y Mikel Rodríguez cerró la goleada ya en el descuento.
La cifra que mejor resume la tarde no es el 3-0, sino la de Mariano Díaz: un gol y dos asistencias en apenas media hora de partido efectivo tras el destape defensivo azulón. El delantero, que llegaba a esta liga con más dudas que certezas, se convirtió en la gran noticia individual de la jornada inaugural.
Para el Getafe, la lectura es incómoda pero conocida: un equipo competitivo mientras jugó con once, hundido en cuanto perdió la igualdad numérica, y que además arranca la temporada con la mirada puesta en su debut europeo, un factor que puede pesar en las rotaciones de Bordalás en las próximas semanas.
Para el Alavés, en cambio, la sensación es de arranque soñado: tres puntos, portería a cero, un Ángel Pérez que ya apunta a diferencial y un Mariano Díaz que, si mantiene este nivel, puede convertirse en la gran sorpresa ofensiva del curso babazorro. Mendizorroza vibró con una goleada que, más que una manita, fue el retrato de cómo una expulsión puede convertir un partido gris en una fiesta que deja al cuadro vitoriano líder en el arranque de LaLiga 2026/27.