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Foto: Imago

Ciclismo

París no perdona ni a los dioses: Van der Poel roba el último sprint, Pogačar se queda con la eternidad

Hubo un momento, a cuatrocientos metros de la línea, en que Tadej Pogačar dejó de pedalear como quien manda y empezó a pedalear como quien sobrevive. Ese instante —minúsculo, casi invisible en la locura de adoquines y banderas de los Campos Elíseos— fue todo lo que necesitó Mathieu van der Poel para escaparse de nuevo, esta vez con el título ya decidido, y llevarse una etapa que no cambiaba nada y lo cambiaba todo: la última postal de un Tour que había prometido ceremonia y entregó, hasta el final, tensión de verdad. Victoria épica y memorable para el nieto de Raymond Poulidor.

El neerlandés cruzó la meta en solitario, con el pelotón mordiéndole los talones y Jasper Philipsen y Mads Pedersen completando un podio de clasicómanos en el escenario menos clásico posible: una etapa de 88,7 kilómetros, no de los 132,5 previstos, porque los incendios que castigaban el sur de Francia obligaron a la organización a trasladar la salida a la propia capital. El Tour, que había esquivado durante tres semanas la ola de calor más severa del verano, terminó teniendo que rediseñarse a sí mismo en su último día. Ni siquiera el paseo triunfal de París escapó a 2026.

Dutch Mathieu van der Poel of Alpecin-Premier Tech is pictured after winning stage 21 of the 2026 Tour de France cycling race, a stage of 130km from Thoiry to Paris Champs-Elysees , on Sunday 26 July 2026. The 113th edition of the Tour de France starts on Saturday 4 July in Barcelona, Spain, and will finish in Paris, France on the 26th of July. POOLxLUCAxBETTINI PUBLICATIONxNOTxINxBELxFRAxNEDxLUX x182108628x

Lo que sí escapó al calor, al fuego y a cualquier rival fue Tadej Pogačar. Tres ascensos a la Côte de la Butte Montmartre —adoquín, un kilómetro al 5,4%, la clase de rampa que en cualquier otro contexto sería anecdótica y que él convirtió en el escenario de un pulso final con Van der Poel— bastaron para que el esloveno recordara, una vez más, que en este deporte hay una categoría que solo ocupa él. No ganó la etapa. No necesitaba ganarla. Llevaba puesto el maillot amarillo desde hacía días y lo que se jugaba en Montmartre era otra cosa: el gesto, la firma, la manera de cerrar una obra ya terminada.

Pogačar entró exhausto en meta, tumbado en el asfalto nada más cruzar la línea, con esa imagen que ya es marca de la casa: el hombre que lo ha ganado todo llegando como si acabara de descubrir que el ciclismo también puede doler. Terminó la general con un tiempo de 73h 56′ 26’’, con 6:26 de renta sobre Remco Evenepoel y 9:42 sobre un Isaac del Toro que se llevó el maillot blanco y, con él, la certeza de que el futuro del pelotón ya tiene nombre mexicano.



El balance: veintiuna etapas para entrar en un club de cuatro

Al margen del resultado del último día, este Tour se recordará por una cifra: cinco. Con este triunfo, Pogačar iguala a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráin como los únicos ciclistas con cinco Tours de Francia en su palmarés. No lo iguala desde la comodidad de un año flojo del resto: lo iguala habiendo ganado además cinco etapas en esta misma edición, dominando montaña, exhibiéndose en las contrarrelojes y dejando al segundo clasificado, uno de los mejores corredores del mundo, a más de seis minutos.

La temporada que envuelve esta quinta corona no es casual: Suiza, Romandía, varias grandes clásicas y ahora este Tour dibujan un 2026 que empieza a parecerse menos a una gran temporada y más a una demostración de superioridad sostenida. El debate sobre el mejor ciclista de la historia, que durante años parecía reservado a Merckx por decreto, ya no se cierra tan rápido. Pogačar tiene 27 años. Y eso, más que cualquier estadística aislada, es lo que de verdad debería preocupar al resto del pelotón: no ha llegado a su techo, ha llegado a la cima y ha decidido quedarse a vivir ahí.

Pero el Tour 2026 no fue solo la crónica de una superioridad. Fue también el retrato de una carrera que tuvo que reinventar su propio recorrido por el fuego, que vio a Evenepoel pelear sin margen de error durante tres semanas para acabar igual de lejos, y que dejó una escena que dice mucho del vestuario UAE: Pogačar, con la general ya decidida, trabajando de gregario para proteger la tercera plaza y el maillot blanco de Del Toro cuando el mexicano empezó a tambalearse en la última semana. El mejor corredor del pelotón, escoltando a su compañero. No es la imagen que la gente asocia con la palabra «dominio», y sin embargo es exactamente lo que significa dominar de verdad: sobrar tanto que puedes permitirte correr para otro.

Van der Poel se lleva París. Pogačar se lleva la Historia, con mayúscula y con los cuatro nombres de siempre haciéndole sitio. El Tour de Francia ya sabe que, de momento, no le queda otra que esperar a ver hasta dónde quiere llegar.

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