Oklahoma City recuperó el control de la final del Oeste en el momento más delicado. Después de dejar escapar el cuarto partido en San Antonio, los Thunder respondieron ante su público con una victoria convincente por 127-114 que les devuelve la ventaja en la serie (3-2) y les sitúa a un solo triunfo de regresar a unas Finales de la NBA. El equipo de Mark Daigneault entendió desde el inicio la importancia del encuentro y firmó una actuación mucho más madura y agresiva que en el partido anterior.
Shai Gilgeous-Alexander volvió a ejercer de líder competitivo en una noche de máxima presión. El base canadiense dominó el ritmo ofensivo de Oklahoma City y encontró el equilibrio perfecto entre anotación y generación para castigar constantemente la defensa de los Spurs. A su alrededor, Jalen Williams y Chet Holmgren elevaron el nivel físico e intensidad de unos Thunder que recuperaron la movilidad y circulación de balón que habían perdido en San Antonio. El conjunto local cerró el primer tiempo con ventaja y terminó de romper el partido en un tercer cuarto de gran eficacia ofensiva.
Los Spurs, pese a la derrota, volvieron a dejar señales del enorme crecimiento competitivo de su proyecto. Victor Wembanyama sostuvo durante muchos minutos a los texanos con su impacto en ambos lados de la pista, alternando acciones defensivas decisivas con canastas que evitaron que Oklahoma City se escapara antes de tiempo. Sin embargo, San Antonio acusó la falta de continuidad ofensiva de algunos secundarios y sufrió especialmente cuando el partido entró en un intercambio de posesiones rápidas, el escenario favorito de los Thunder.
La sensación final fue la de un equipo más preparado para gestionar la presión del momento. Oklahoma City jugó con una agresividad mucho más controlada, redujo pérdidas y castigó cada desconexión defensiva de los Spurs.
Ahora la serie regresa a San Antonio con el 3-2 favorable para los Thunder y con la oportunidad de cerrar la eliminatoria en el sexto partido.