El Atlético de Madrid inició con fuerza su visita al RAMS Park de Estambul, adelantándose muy pronto en el marcador gracias a un cabezazo de Giuliano Simeone en el minuto 4, tras un centro preciso desde la izquierda de Matteo Ruggeri. El tanto tempranero parecía allanarle el camino a los rojiblancos en un partido de alto ritmo y con la afición turca encendida, pero la alegría colchonera duró poco más de un cuarto de hora.
La reacción del Galatasaray llegó con intensidad y fruto de una combinación en la que Leroy Sané llegó al área y asistió a Roland Sallai, cuyo centro fue desviado al fondo de su propia portería por Marcos Llorente en el minuto 20, empatando el duelo. El autogol cambió las dinámicas y despertó al conjunto local, que con presión alta y movilidad generó varias situaciones de peligro, obligando al Atlético a ajustar su orden defensivo sin perder la iniciativa ofensiva.
En la segunda mitad, aunque el Atlético de Madrid mantuvo la posesión y buscó con insistencia la portería rival —incluyendo intentos de Griezmann y otros remates dentro del área—, no logró desnivelar nuevamente. Los turcos, replegados y bien organizados, supieron cortar varias líneas de pase y contrarrestar cada intento visitante, dejando el marcador inalterado hasta el pitido final y sellando así un empate que puede considerarse justo por lo visto sobre el terreno de juego.
El punto deja al Atlético con 13 puntos en la clasificación y con la necesidad de ganar en casa ante el Bodo/Glimt en la última jornada. Hasta ocho equipo tienen la misma puntuación en la tabla. El espectáculo está servido.