El enfrentamiento de la jornada 16 de LaLiga entre Getafe CF y RCD Espanyol disputado ayer en el Coliseum Alfonso Pérez se decidió por detalles muy específicos que terminaron inclinando la balanza a favor del conjunto catalán. Fue un partido marcado por la intensidad y la rivalidad táctica, aunque con escasa presencia ofensiva clara, especialmente por parte de los locales, que no lograron encontrar la profundidad necesaria para incomodar seriamente a la defensa perica. La posesión estuvo relativamente equilibrada, pero la falta de ventaja en situaciones de última línea condenó al Getafe ante un Espanyol sólido y disciplinado en defensa.
La primera mitad tuvo un ritmo competitivo pero escaso en ocasiones manifiestas de gol, con el Espanyol ejerciendo un control moderado del balón y maniobrando para anular las principales vías de tránsito del Getafe. La escasez de disparos y la ausencia de aproximaciones claras evidenciaron la férrea estructura defensiva de ambos equipos, especialmente la del Getafe que, pese a su esfuerzo por recuperar el control, se mostró incapaz de traducir esa posesión en oportunidades reales de peligro. La primera parte concluyó sin goles y con un claro predominio del orden sobre la creatividad.
El segundo tiempo trajo consigo el momento determinante del encuentro: en el minuto 53, Leandro Cabrera, exjugador del Getafe, remató de cabeza un saque de esquina ejecutado con precisión por Edu Expósito y batió al portero David Soria, estableciendo el único tanto del partido. Esa acción a balón parado desniveló el choque y fue el resultado de un trabajo colectivo del Espanyol que había logrado dominar las áreas largamente disputadas en fases previas. El tanto de Cabrera no sólo rompió la igualdad en el marcador, sino que también subrayó la eficacia del Espanyol en situaciones estratégicas de ataque. Ya se sabe, los caminos de los ex son inescrutables.
Tras el gol, el Getafe intentó reactivarse con más intensidad, incrementando la presión ofensiva y buscando centros al área en busca del empate. Sin embargo, la propuesta ofensiva de los azulones careció de claridad y de profundidad, lo que se tradujo en una incapacidad para generar remates potentes o situaciones de gol francas hasta bien entrado el tramo final. La apuesta táctica del entrenador José Bordalás —incluyendo alguna variación posicional con defensores en roles más adelantados— no logró surtir el efecto deseado, y el equipo se mostró impotente para doblegar a una zaga espanyolista concentrada y ordenada.
Con esta victoria por 0-1, el Espanyol confirma su buen momento de forma, sumando su cuarta victoria consecutiva en LaLiga y consolidándose en el quinto puesto, mientras que el Getafe se queda con una derrota que prolonga su mala racha en casa.