El Real Madrid cayó ante Panathinaikos (77-87) en la visita de los griegos al Palacio de los Deportes, una derrota que, además de ser la primera de la temporada en casa, les sitúa con récord negativo (5-6) con casi un tercio de la temporada regular transcurrido. Los de Scariolo dieron una muy mala imagen en un partido que, en ningún momento, estuvieron cerca de ganar, lo que causó una gran decepción en la afición madridista porque la sensación que dejó el equipo fue de que está lejos aún de los top Euroliga, y hay plantilla para estar peleando con ellos.
El inicio de campaña no está siendo lo esperado, después de la ilusión que generaba el cambio de proyecto, con la llegada de una leyenda como Sergio Scariolo y la apertura de grifo para abordar fichajes de muchísimo nivel, los resultados están lejos de ser lo que deberían ser.
Es cierto que al ser un proyecto nuevo se necesita paciencia, los nuevos tienen que acoplarse y los que estaban tienen que hacerse al nuevo entrenador, un Scariolo cuya metodología de trabajo y cuyo baloncesto son muy diferentes a la idea que, durante 15 años, implementaron y desarrollaron Pablo Laso y Chus Mateo. Pero también es cierto que, por mucho tiempo que se necesite para engrasar todo, te has dejado partidos por el camino que una plantilla de semejante nivel tiene que sacar adelante.
Hasta ahora habíamos visto un equipo que en casa era potente y ganaba, y un equipo que fuera de casa se diluía como un azucarillo, es decir, un equipo demasiado irregular, capaz de lo mejor y de lo peor. Un equipo capaz de ganar a Olympiacos con una defensa espectacular, de ganar al Barça con brillantez ofensiva, pero también capaz de encajar muchísimos puntos contra rivales como Bayern o Maccabi siendo víctima de remontadas que quedarán en el mal recuerdo de los madridistas. Y voy al grano, lo que más preocupa de todo esto es que Scariolo no está consiguiendo crear una identidad, no está consiguiendo que el equipo compita bajo una máxima o una manera de hacer las cosas. Cada día es una ruleta rusa, a ver qué toca hoy, y así va a ser complicado que el Madrid consiga ser un actor principal en la Euroliga, algo que, por nivel de plantilla, debería ser sin ninguna duda.
Y es que en el nivel de la plantilla está la clave. La temporada pasada, el Madrid era un equipo debilitado y en el que se ficharon piezas que, o no tenían nivel Real Madrid, o no encajaban bien, por lo tanto, llegó un momento en el que se aceptó que no era un equipo para estar entre los mejores de Europa. Pero este año, con la mayor inversión de la historia del club y el nivel de los jugadores que han llegado y de los que ya estaban, la exigencia tiene que ser máxima, sin excusas y sin paños calientes.
El Real Madrid tiene una de las cuatro mejores plantillas de Europa y, de momento, está muy lejos de jugar y competir como tal. El madridisimo se agarra a la paciencia y al pensamiento de que este equipo en febrero funcionará, pero hay muestras que hacen al aficionado no ser del todo optimista.
Scariolo tiene trabajo, porque le han dado todo lo que ha pedido, desde fichajes a todas las piezas con las que quería contar en el cuerpo técnico. Como vengo diciendo, el italiano cuenta con una plantilla repleta de jugadores top, por lo que es su obligación hacerla competir a su nivel.
Si esta plantilla no funciona, las miradas irán al banquillo. La dirección deportiva encabezada por Sergio Rodríguez y Martynas Pocius ha hecho su trabajo, y muy bien por cierto, fichando jugadores de nivel como Lyles u Okeke, pero ahora la pelota está en el tejado del técnico de Brescia, que cuenta con el respaldo y la confianza total de Florentino Pérez.
Y para terminar, es de justicia decir que ciertos jugadores no están ayudando, es decir, no todo recae sobre Scariolo. Hay jugadores que están lejos de su nivel y el equipo lo nota, siendo el caso de Mario Hezonja el más evidente. El croata está siendo algo más parecido a un problema que a una solución para su equipo, está lejísimos de su nivel, desconectado del juego, desconectado de la afición, dejando algún desplante en el banquillo… y es un jugador que, si el Madrid quiere pelear por la Final Four, tiene que aparecer.
Otro que no está a su verdadero nivel, aunque ha tenido algún día muy bueno, es Campazzo. Se nota mucho cuando Facu está bien, el equipo es otro, fluye, se juega bien… pero cuando no está, ocurre todo lo contrario. A pesar de los grandes fichajes, sigue habiendo “Facudependencia” en el juego del Madrid.
El capitán, Sergio Llull, tampoco ha empezado bien la temporada, y es un jugador de la máxima confianza de Scariolo, llegando a insistir con él en exceso en algunas ocasiones. Y en general, el equipo no está bien, podríamos hablar también de Deck, del bajón de Okeke, del desacierto desde el triple de Krämer (bueno, y del equipo en general)… solo Trey Lyles está dejando buenas sensaciones y erigiéndose, claramente, como la estrella de este equipo.
Falta mucho camino por recorrer, la temporada es muy larga, y lo lógico es que un equipo de semejante calibre, acabe funcionando, pero hay que ser claro, y la realidad es que el inicio de temporada de este nuevo Real Madrid está siendo decepcionante.
🏀 Amante del deporte, loco del baloncesto y devoto de la Euroliga. 🎙️Comunicador y creador de contenido en @2Colegas ➡️Colaborador en @SpheraSports y Codere+
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