El Atlético de Madrid logró una victoria convincente y trabajada por 3-0 ante el Sevilla en la undécima jornada de LaLiga 2025-26, consolidando su posición como aspirante al título y regalando a su afición una segunda parte de alto voltaje competitivo. Con esta victoria los de Simeone encadenan tres triunfos seguidos en LaLiga mientras que el Sevilla acumula tres derrotas consecutivas tras sus derrotas precedentes ante el Real Mallorca y la Real Sociedad.
La tarde en el Metropolitano comenzó con Sevilla y Atlético en una pulsada tensa por la iniciativa. El conjunto de Matías Almeyda se presentó ordenado, con disciplina táctica y la ambición de controlar la posesión. Los de Simeone, con Álex Baena en la medular en lugar de Pablo Barrios, se mostraron imprecisos y acelerados en el arranque y tardaron en imponer su ritmo.
La batalla en el medio campo fue áspera, y sólo Nico González y Alexander Sorloth lograron inquietar tímidamente la meta de Vlachodimos con llegadas aisladas construidas por el propia Baena. El descanso llegó envuelto en una atmósfera de amenaza latente: el Atlético se intuía capaz de romper el equilibrio, pero el Sevilla resistía con seriedad.
La segunda mitad trajo consigo el giro del partido. En el minuto 62, una acción revisada por el VAR, una patada al aire lanzada por Nianzou impactaba en el muslo de Giménez lo que desembocó en penalti para el Atlético. Julián Álvarez, frío, ejecutó el disparo —duro y esquinado— venciendo al griego Vlachodimos y marcando el primer tanto. El gol desató la transformación: los de Simeone, impulsados por la ventaja y los cambios tácticos, olieron la sangre y se lanzaron al asedio con una voracidad renovada. El Sevilla quedó descolocado, condenado a remar contracorriente.
Con Thiago Almada sobre el terreno, el Atlético encontró el motor creativo que le faltaba. El argentino interpretó una actuación sobresaliente, anotando el segundo gol tras una jugada trenzada con un enérgico Giuliano Simeone, y más tarde asistiendo a Antoine Griezmann en el tercero. El tanto del francés supuso su gol 200 en LaLiga, una marca legendaria al alcance de unos pocos elegidos. El Sevilla se deshizo en intentos vanos de recortar distancias, pero la energía rojiblanca ya había dictado sentencia.
El Atlético de Madrid cerró el partido con su tercera portería imbatida consecutiva en LaLiga, confiriendo al triunfo el sello de la fiabilidad defensiva y eficacia que exigen los duelos grandes. Las palabras de Koke tras el pitido final lo resumieron: “Dejar la portería a cero marca nuestra identidad para pelear por todo”. La afición reconoció el esfuerzo colectivo y la adaptación ofensiva en la segunda mitad, refrendando la comunión entre grada y equipo.
En la clasificación, el Atlético alcanza la cuarta plaza igualando al Barcelona con 22 puntos, mientras el Sevilla se estanca en el undécimo puesto y ve alejarse de momento el tren europeo. Para Simeone, la victoria significa mucho más que tres puntos: es una reafirmación de la mentalidad y un aviso al resto de la competencia. Para Matías Almeyda la autocrítica será inevitable: el penalti los “mató”, como declaró Djibril Sow, y el equipo tendrá que ajustarse para evitar que la temporada pille unos derroteros peligrosos.