Volvió la Euroliga a Goya y el Real Madrid recuperó sensaciones con una sólida victoria ante Olympiacos, tras un arranque de temporada marcado por cierta irregularidad. La derrota frente al Valencia en la Supercopa y el tropiezo en Bolonia ante la Virtus hicieron que las dudas no tardaran en aparecer. Sin embargo, en medio de ese arranque titubeante hay una certeza que destaca por encima de todo: el regreso de Gaby Deck es, a día de hoy, la mejor noticia que podía recibir el Real Madrid. O al menos, así lo veo yo, más allá de los fichajes que poco a poco irán encontrando su sitio.
El argentino llevaba demasiado tiempo fuera de las canchas, peleando contra su propio cuerpo y sus lesiones. Y lo que en otros jugadores podría ser un paréntesis asumible, en Deck se convertía en un vacío enorme: el Madrid no solo perdía a un alero fuerte, sino a una pieza de identidad, a un jugador que encarna el sacrificio, la intensidad y la seriedad competitiva que distinguen al club.
Su vuelta, además, no ha sido testimonial. Todo lo contrario: regresó en la Supercopa siendo el mejor jugador de los blancos, recordando que en los grandes escenarios su carácter marca la diferencia. Y en este arranque de Euroliga, lejos de arrastrar dudas físicas, se ha mostrado sólido, productivo y, sobre todo, fiable.
Lo que aporta Deck no se mide solo en puntos o rebotes, sino en sensaciones. Con él en pista, el Madrid es más duro en defensa, más estable en el rebote y más difícil de desarmar en el cinco contra cinco. Su versatilidad le permite a Scariolo mover las piezas con libertad: puede jugar de “3”, de “4”, castigar por dentro o abrir el campo, siempre dejando la huella de alguien que entiende el baloncesto en clave colectiva. La sensación es que tanto Okeke, Hezonja como Lyles se sienten más cómodos cuando el argentino está en pista.
¿Es Deck la mejor noticia del Madrid en este inicio de curso? Como decía al principio, para mí sí. Es cierto que ya hemos visto destellos de los fichajes: la energía de Okeke, la defensa de Krämer —que apunta a ser un gran jugador de rol— o el talento de Lyles, que irá creciendo con el paso de los partidos. Lógicamente, todos ellos irán sumando y pronto veremos hasta dónde pueden llegar.
Pero más allá de eso, la realidad es que el techo de Deck ya lo conocemos. Y si el Madrid puede contar con él durante todo un calendario largo y exigente, hablamos de un jugador absolutamente fundamental en esta plantilla. Además, tengo la sensacuón de que será en los días grandes cuando su valor cobre mayor sentido.