En una fría noche copera en el Sardinero, el FC Barcelona cumplió con lo esperado: pasar de ronda. Pero la victoria por 0-2 sobre el Racing de Santander no fue un trámite, sino una batalla táctica en la que el conjunto catalán tuvo que poner carácter, paciencia y oficio para doblegar a un rival que compitió con descaro e intensidad de principio a fin.
El partido arrancó con un Racing atrevido, que no se encerró a la espera. Los locales, líderes de Segunda División, asumieron riesgos y presionaron alto desde el primer minuto, incluso tocando el balón en zonas peligrosas tras errores culés. El ambiente en las gradas, con un estadio lleno y entregado, fue un factor más que el Barça tuvo que neutralizar antes de imponerse.
En la primera mitad, el guion ofreció dominio posicional barcelonista sin profundidad clara, y un Racing bien posicionado que repelió con orden la mayoría de las aproximaciones. La paciencia de los visitantes chocó con la solidez defensiva y el ritmo competitivo de un rival que jugó sin complejos.
Hansi Flick, consciente del reto que planteaba el Racing, no se limitó a reservar piezas. La alineación mantuvo equilibrio y experiencia, con Jules Koundé activo por la derecha y presencia ofensiva constante de Lamine Yamal y Dani Olmo, aunque sin la claridad necesaria para abrir el marcador en los primeros 45 minutos.
La clave llegaría en la segunda mitad, cuando el Barça, con más intensidad ofensiva, empezó a abrir espacios y a dominar con mayor determinación. El premio a esa insistencia llegó en el minuto 66, con un pase medido de Fermín López que dejó a Ferran Torres mano a mano para definir con clase y desatar la reacción visitante.
Con el 0-1 en el marcador, el guion parecía encarrilarse para el Barça. Sin embargo, el Racing siguió creyendo y rozó incluso la igualada en los instantes finales gracias a una clara ocasión que Joan García salvó con una intervención providencial. Esa parada no solo evitó la prórroga, sino que desató el contraataque que culminaría en el segundo gol blaugrana.
Ya en el añadido, Lamine Yamal puso la rúbrica al choque con un gol en un contragolpe bien ejecutado, aprovechando la defensa volcada de los de Santander y dejando el marcador en un definitivo 0-2.
El Barça avanza a cuartos de final de la Copa del Rey con justicia, demostrando que puede amoldar su estilo cuando el escenario exige competir más que deslumbrar. Una victoria con oficio y sin exagerados alardes, que mantiene vivo al Barça en el torneo del KO.