Betis
SERGI ALTIMIRA | «Es una gozada levantarme y venir a entrenar cada día al Betis»
El fútbol moderno padece de una ansiedad crónica. Si un talento no explota a los 17 años, el sistema suele etiquetarlo como material de desguace. Sin embargo, hay futbolistas que necesitan tiempo para que su cuerpo alcance a su mente, y viceversa. Sergi Altimira es el ejemplo perfecto de que el camino más largo suele ser el que mejores vistas ofrece.
Hijo de la metodología azulgrana pero forjado en la dureza de la Tercera División y la Primera RFEF, el hoy ‘6’ del Real Betis atiende a esta entrevista con la misma serenidad que ha mantenido a lo largo de su recorrido. Su fútbol es un diálogo entre la elegancia técnica y un despliegue físico que asombra, pero su discurso es, ante todo, un elogio a la madurez.
El choque con la realidad y «Poner todos los sentidos»
El salto a la élite no es solo una cuestión de ritmo de balón, es un cambio de ecosistema vital. Para Altimira, aterrizar en el Real Betis supuso romper con su zona de confort en todos los niveles imaginables.
«Me ha cambiado mucho el fútbol», admite Sergi al reflexionar sobre su desembarco en Heliópolis. «Es un gran paso el salto a Primera. Vas fuera de casa por primera vez, el entorno cambia, te empiezan a conocer más por la calle, a estar mucho más expuesto». Pero tras los focos y el reconocimiento público, subyace una disciplina diaria que es la que sostiene el rendimiento dominical.
«El día a día es clave. Desde que te levantas para entrenar, el nivel de exigencia es tal que tienes que poner todos los sentidos para rendir bien. Lo he llevado de la mejor manera posible y estoy muy contento de cómo lo estoy gestionando». Esa capacidad de adaptación es la que ha convencido a Manuel Pellegrini de que Altimira no es un proyecto de futuro, sino una realidad de presente.
El éxito desde la perspectiva de picar piedra
En un fútbol obsesionado con los palmarés y el brillo inmediato, Sergi mantiene una visión bastante más terrenal sobre lo que significa triunfar. Para él, el éxito no es necesariamente una foto con un trofeo, sino algo tan básico, y a la vez tan difícil, como echar la vista atrás y estar en paz con el camino recorrido.
«Para mí, tener éxito es poder dedicarte a esto, vivir de una pasión. Somos unos afortunados. Al final, el éxito es que cuando termine el fútbol estés orgulloso de todo el proceso, de todo el progreso, sabiendo que lo has dado todo».
Altimira no olvida de dónde viene. Su paso por el Sabadell y el Granollers, lejos de los lujos y las facilidades de las grandes ciudades deportivas, le ha servido para valorar su situación actual sin perder el norte. Sabe que el fútbol es un privilegio, pero también que ha trabajado mucho para ocupar el sitio que tiene hoy en el Benito Villamarín.
«La palabra éxito puede ser ganar un título o jugar en un equipo, pero estar ya donde estoy es un gran éxito porque la trayectoria que he tenido no ha sido nada fácil. Me ha costado mucho llegar aquí. En esa parte sí que tengo éxito porque, como digo, somos unos privilegiados, pero creo que es más esto que no todos los títulos que puedas conseguir».

La base técnica: El sello de La Masía
Es imposible explicar el fútbol de Sergi Altimira sin mencionar sus años de formación en el FC Barcelona. Allí fue donde se pusieron los cimientos del jugador que vemos hoy, especialmente en el aspecto táctico y en esa lectura de juego tan característica de la escuela azulgrana. No se trata de nostalgia, sino de metodología.
«Me acuerdo que desde pequeño, cuando estaba en el Barça, hacían mucho hincapié en orientarte bien», explica Sergi al recordar esos años de aprendizaje. Para él, aquello fue una escuela de fundamentos que hoy aplica de forma automática en el Villamarín. «Estar bien perfilado, no dar la espalda al juego, usar las dos piernas… son detalles que hoy en día son fundamentales en mi posición para dar fluidez».
En su posición, recibir de espaldas es vivir en una emboscada constante. «Hoy en día es importantísimo para ser un jugador decisivo. Saber cómo orientarte ayuda en ese juego entre líneas, en la asociación, en poder girarse más rápido y dar fluidez al juego. Son detalles que hacen que la jugada mejore y tú como jugador también». Aquel periodo fue una etapa de crecimiento como cualquier otra, con sus altibajos, pero Sergi guarda un recuerdo de satisfacción por cómo gestionó su camino a partir de ahí.
El Rol: El Box-to-Box creativo
A pesar de su capacidad para actuar como ancla, Altimira se siente más identificado con un rol de ida y vuelta, el clásico interior moderno con alma de organizador. «Donde más cómodo me siento es de pivote puro o doble pivote, pero con tendencia a ir hacia arriba, pisar área, ser un box-to-box con recorrido».
Sin embargo, su vocación es estética y constructiva: «Me gusta tener el balón, crear, ser un jugador más constructivo que destructivo. Me gusta que el rival no la tenga y tirar hacia arriba». Pero para que esa libertad exista, entiende la necesidad del equilibrio táctico: «Me gusta tener un compañero al lado que me cubra las espaldas para yo poder jugar como sé».
La diferencia entre el «bueno» y el «decisivo»
¿Qué separa a un futbolista talentoso de uno que cambia el destino de un club? Para Sergi, la respuesta está en el hambre y el análisis. No basta con el don natural.
«Primero tienes que querer mejorar de verdad y estar convencido. No ponerte techo nunca», afirma con contundencia. «Los jugadores decisivos tienen el talento, pero tienes que trabajar mucho y, una vez dentro del campo, tomar la mejor decisión posible y entender el juego».
Para perfeccionar esa toma de decisiones, Altimira ha profesionalizado su post-partido. No se limita a lo que ocurre en el césped de entrenamiento. «Trabajo con un analista personal para mejorar. Vemos un vídeo después del partido, intentamos corregir errores y meterlo en la cabeza para que el lunes ya esté interiorizado. Así, el fin de semana sale de forma natural».
El Betis como hogar y el orgullo del proceso
Al hablar del Real Betis, a Sergi se le ilumina la cara. Describe un club que va más allá de lo deportivo. «Es un club muy familiar, están pendientes de ti las 24 horas. La afición es increíble, es muy pasional y te hace sentir como en casa. Es una gozada levantarse cada día para venir a entrenar».
Ese cariño recibido es el premio a años de incertidumbre. Si pudiera viajar en el tiempo y encontrarse con aquel Sergi que sufrió momentos de duda tras salir de la cantera culé, no le daría consejos técnicos, sino un abrazo simbólico. «Ha habido momentos muy duros y estoy muy orgulloso de ese proceso, de esos malos momentos», reflexiona. «El entorno es muy importante para no rendirte cuando las cosas van mal. No sé qué le diría al Sergi del pasado, pero simplemente que estoy orgulloso de cómo lo viví; estoy seguro de que, de no haberlo vivido así, no estaría hoy aquí».
Periodista Deportiva | Amante de la pelota ⚽️ | Análisis de Datos y Táctico | 👩🏼💻
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