Síguenos de cerca
Banner Revolut x Sphera Sports Oferta
Foto: FC Barcelona

Copa del Rey

Buenas noticias

El Barça ha pedido otra ronda; ya está en semis de Copa. No se confió Hansi Flick en Albacete, por cuestión de respeto al rival y por ser conocedor de sus hazañas. Y así fue, porque los de Alberto González se marcharon de la competición con la cabeza muy alta, tras eliminar al Celta, al Real Madrid y pelear anoche, en el Belmonte, hasta el último suspiro. El conjunto manchego quiso poner a su rival contra las cuerdas rozando una prórroga que finalmente no llegaría. Los goles de Lamine Yamal y Ronald Araujo (1-2), y el sudor blaugrana, fueron argumento para acceder a una eliminatoria que el Barça ha disputado dieciséis veces en los últimos veinte años.

La parroquia culé, además de celebrar su acceso a la siguiente cita, corroboró las buenas noticias. Porque Frenkie de Jong volvió a desplegar su fútbol para firmar otro encuentro de numerosos elogios. Además de asistir a un magnífico Lamine Yamal – gracias a su disciplinada presión y su asociación -, el centrocampista rozó la excelencia en los porcentajes de sus pases y ejecutó una gran labor en sus tareas defensivas. Ante una ausencia estructural como lo es la de Pedri, su alto nivel está siendo clave.

También ratificó Lamine Yamal su mejor versión. La parte más vistosa y exuberante del espectáculo, un jeroglífico difícil de descifrar. Arrancar, regatear, arrastrar, marcar; sus infinitivos favoritos. Ante el sacrificio de intentar hallar espacios frente a un equipo replegado, aprovechó el Barça el error del contrario. De primeras, con el balón botando, definió a la perfección para inclinar la balanza. El de Rocafonda lleva cuatro partidos consecutivos viendo portería y ha sido clave en todos los partidos de Copa que ha disputado el Barça, asistiendo ante el Guadalajara y marcando al Racing y al Albacete. Cifras que avalan su gran momento y que desmonta cualquier duda que se atreva a asomar la cabeza.

Sin embargo, la mejor de las noticias llegó con el segundo tanto. No solo por ampliar una ventaja que terminó siendo decisiva, también por su significado. Ronald Araujo volvió a ser titular, firmó un buen partido y fue decisivo. Rashford sirvió el córner y el uruguayo, con su garra, se elevó para brindar un testarazo y anotar un gol que es toda una inyección de confianza. La alegría fue contagiosa, el abrazo con Flick una señal de orgullo y protección.

No lo tuvo fácil, ni siquiera cuando llegó. Lo contó García Pimienta: “Llega con 19 años recién cumplidos al filial, quizá con las características que menos se asemejan a un central del Barça, con un potencial enorme a nivel físico. Le costó muchísimo entrar. En ningún momento se desmoralizó. Trabajó más que nadie; nos pedía vídeos, entrenamientos por la tarde, incluso quedarnos después de los entrenamientos para mejorar ese concepto técnico donde él tenía un poquito más de déficit. Durante dos años yo vi la progresión, pero también las ganas que él puso para ser cada día mejor jugador”.

Araujo nos recordó la prioridad más absoluta: nosotros mismos. El autocuidado, lamentablemente, llega en muchas ocasiones de forma forzosa. Ignorarlo es un craso error. En un ritmo impuesto donde el turno para uno mismo suele ser el último, el uruguayo no se quedó en la cola. Tuvo la valentía de parar, afrontar y sanar. Su regreso es una demostración de amor propio; no hay nada más valioso. Esa es la victoria que permanece cuando el estadio se apaga.

Editora en SpheraSports. Especialista en Scouting y análisis de juego por MBPSchool. Sport Social Media. Eventos Deportivos

Comparte la notícia

No te lo pierdas

Más sobre Copa del Rey