Pocas veces una primera jornada deja una fotografía tan limpia como la que ha dejado esta apertura de la Serie A 2026/27: los seis grandes del fútbol italiano —Inter, Milan, Juventus, Napoli, Roma y Lazio— ganaron sus respectivos estrenos, un pleno que certifica que, pese a los cambios de banquillo y a un mercado de fichajes convulso, el poderío de la aristocracia calcística sigue intacto. Ni un tropiezo, ni una sorpresa: seis victorias que reparten el mensaje de que esta temporada arranca sin margen para la relajación.
El campeón defensor puso el listón altísimo. El Inter de Christian Chivu goleó 4-1 al recién ascendido Monza en San Siro, con un partido de dos caras: mandato inicial de Calhanoglu, susto del empate de Varela, y una segunda mitad arrolladora rematada por Zielinski, un golazo de tacón de Francesco Pio Esposito y el cierre de Bisseck. El mensaje nerazzurro fue inequívoco: la caza del segundo Scudetto consecutivo empieza con autoridad.
En Turín, el Milan de Ruben Amorim debutó con un ajustado pero valioso 1-2 ante el Torino, resuelto por los cambios: Alphadjo Cissé y Adrien Rabiot, ambos entrando desde el banquillo, sentenciaron el partido en apenas tres minutos antes de que Che Adams recortara distancias en el descuento. Buenas sensaciones para el técnico portugués en su primera prueba de fuego en el fútbol italiano, aunque con deberes pendientes en la gestión de los minutos finales.
La Juventus de Luciano Spalletti sufrió más de lo esperado ante el Frosinone, recién ascendido, pero un cabezazo de Bremer en el 22′ bastó para llevarse los tres puntos del Stadio Benito Stirpe. Un triunfo trabajado que certifica que, pese a las dudas sobre Kolo Muani, la Vecchia Signora quiere dejar atrás el sexto puesto de la pasada campaña.
El Napoli de Massimiliano Allegri, en su primer examen tras la salida de Antonio Conte, sufrió durante una hora en Marassi ante el Genoa, pero resolvió el partido con un doble golpe de los suplentes: Kevin De Bruyne y Antonio Vergara, ambos entrando desde el banquillo, firmaron el 0-2 definitivo en apenas cinco minutos. Una lección de gestión desde la banda que ya empieza a definir el sello del técnico toscano.
La Roma de Gian Piero Gasperini ofreció la imagen más contundente de la jornada: un 4-0 arrollador ante la Fiorentina, con un Donyell Malen que firmó un hat-trick asistido en tres ocasiones por un inspirado Paulo Dybala, y el cierre de Pisilli. Un estreno soñado que confirma las máximas ambiciones giallorosse tras el regreso a la Champions.
Y cerrando la jornada, la Lazio de Gennaro Gattuso resolvió con oficio en Bolonia: un gol de Davide Frattesi, fichaje estrella del verano, bastó para tumbar 0-1 al Bologna y borrar de un plumazo el mal sabor de boca de la eliminación copera ante el Mantova apenas una semana antes.
Seis banquillos, algunos con nombres completamente nuevos, y una única lectura posible: el fútbol italiano arranca su temporada con la vieja guardia marcando el paso, dejando para las próximas jornadas la verdadera pregunta que sobrevuela el campeonato: ¿cuál de los seis grandes tendrá la resistencia necesaria para sostener este nivel hasta mayo?