La República Democrática del Congo ha firmado una de las mayores sorpresas del fútbol africano reciente al eliminar a Nigeria en la repesca de las eliminatorias rumbo al Mundial 2026, en un duelo que quedará en la memoria de los ‘Leopardos’. El partido, disputado en terreno neutral en Rabat (Marruecos), terminó 1-1 tras 120 minutos y se resolvió en la tanda de penaltis, donde la figura del portero Fayulu fue clave.
El guion comenzó torcido para el cuadro congoleño, pues Nigeria encontró el gol muy temprano, apenas a los tres minutos, gracias a un potente disparo de Frank Onyeka que se desvió en un defensor, descolocando por completo al guardameta rival. A partir de ahí, las ‘Súper Águilas’ dominaron con solvencia la primera media hora, poniendo en aprietos a su rival y rozando el segundo tanto en más de una ocasión. Sin embargo, la RD del Congo demostró temple y carácter para estabilizar la nave y aguantar el ciclón nigeriano.
El empate llegó pasada la media hora, producto de la presión y el coraje congoleños. Elia Meschack, tras una gran transición iniciada por Cédric Bakambu, remató a placer tras un despeje desafortunado de Wilfred Ndidi. Ese gol insufló confianza a su equipo, que creció en el partido y supo resistir el empuje nigeriano incluso tras alguna intervención clave de su arquero en la segunda mitad y dos goles anulados en la prórroga a favor de RD Congo por faltas previas.
Con el marcador inamovible tras la prórroga, los penaltis se convirtieron en una ruleta rusa. Allí emergió la figura de Timothy Fayulu, portero suplente que reemplazó a Lionel Mpasi-Nzau, que detuvo dos lanzamientos nigerianos y alimentó la leyenda de los penaltis como la instancia suprema de épica y tragedia en el fútbol. Nigeria, gigante continental, se despidió con tres errores en la tanda, viviendo así una nueva noche de decepción tras haberse perdido también el último Mundial, mientras la RD Congo celebraba una victoria histórica camino a la repesca intercontinental.
Esta gesta de la República Democrática del Congo, que en 4 días apeó a Camerún y Nigeria del Mundial, no solo representa un logro deportivo, sino que alimenta las esperanzas de todo un país, abriéndole la puerta al sueño mundialista en el playoff internacional de marzo que repartirá los últimos billetes al Mundial 2026.