Estadio de La Cartuja de Sevilla. Noche espectacular y fiebre de sábado noche entre dos muy buenos equipos, dos grandes técnicos y dos aficiones de tronío. 15 segundos. Eso y solo eso es lo que tardó la Real Sociedad en lanzarle un puñetazo al mentón del Atleti en la final de la Copa del Rey. No fue solo un gol, fue mucho más. Fue un jaque, un notable conato de KO y toda una declaración de intenciones. Un cabezazo de Ander Barrenetxea tras centro de Gonçalo Guedes se introducía con misterio en la meta de un Juan Musso frío que seguramente pudo hacer algo más.
Mientras el Atleti quería frenar a Oyarzabal a toda costa, la Real Sociedad creó un ecosistema propicio para darle vuelo a dos puñales como Guedes y Barrenetxea. El extermo vasco brilló en el primer acto de manera especial, pareciendo por momentos ‘el Griezmann de la Real Sociedad’ con esas mechas rubias y el dorsal ‘7’ a la espalda. Matarazzo -que es mucho mejor que Ted Lasso-, diseñó una jaula en el medio con Turrientes, Soler y Sucic para que Marcos Llorente estuviera muy limitado y no coqueteara con sus exhibiciones recientes. Simeone basaba el fútbol de ataque en darle balones a Ademola Lookman, que una y otra vez se estrellaba con un enérgico Jon Mikel Aramburu.
No es para nada casual que el empate del Atleti llegara en el 19′ justo cuando Griezmann y Lookman permutaron las posiciones, asistiendo el galo desde el vértice izquierdo del ataque colchonero y definiendo con calma el nigeriano desde la frontal, haciendo inútil la estirada de un Unai Marrero al que Matarazzo le quiso premiar con la titularidad.
Cuando el partido parecía abocado al descanso en su primer acto, una falta lateral botada por la Real Sociedad acabó con un atropello aéreo de Juan Musso sobre Gonçalo Guedes. Alberola Rojas decretó la pena máxima y Mikel Oyarzabal acudió puntual a su regular cita con la gloria. 2-1 para los donostiarras al descanso.
Tras el intermedio, el Atleti decidió dejar atrás las contemplaciones y trató de igualar el choque empezando por ganar los duelos, que habían caído de forma general del lado vasco en el primer acto. La Real Sociedad resistía empoderada por un Jon Mikel Aramburu colosal.
En el 63′ Simeone movió sus peones. Salieron Ruggeri, que sufría lo indecible con Barrenetxea, y Lookman. Dentro del verde Alexander Sorloth y Nico González. En el 69′ Pellergino Matarazzo sacó a un Barrenetxea exhausto y a Turrientes para que entraran Pablo Marín y Gorrotxategi.
El Atleti no le hacía daño a Marrero y Simeone se impacientaba, con razón. Griezmann y Giuliano fueron los siguientes en ser retirados del campo para que entrara Álex Baena y Thiago Almada. En el 77′ entraron Aihen Muñoz y Orri Óskarsson por Guedes y Oyarzabal. Simeone respondía dando entrada a Johnny Cardoso por Nahuel Molina.
En el minuto 82′ el Atleti finalmente dio el mordisco que venía cocinando y buscando. Fue a través de un Julián Álvarez que firmó un zarpazo propio de los jugadores que no necesitan fluir para ser decisivos. Clase supra. Simeone se pegó un sprint de 30 metros para celebrarlo. No era para menos. La parroquia txuri urdin acusó el golpe. Esta Copa era suya y ahora la tendencia se había girado en contra. De hecho en el 87′ Álex Baena la tuvo clarísima para el 3-2 y llevar la Copa a la Fuente de Neptuno.
Acto seguido, Matarazzo se vio obligado a meter a Take Kubo (por Sergio Gómez) para recuperar un mínimo de amenaza en la prórroga que se dibujaba tras haber retirado a Guedes, Barrenetxea y Oyarzabal. Se añadieron 5 minutos de suplementario y al inicio de los mismos Johnny Cardoso rozó el 3-2 pero la envió fuera. Alberola Rojas decretó el final.
Ambos conjuntos se fueron a una prórroga que parecía que caería del lado colchonero. No fue así. Hubo cautelas y miedo al error. Tablas y penaltis tras el extra time. Llegaban los penaltis y allí emergió Unai Marrero como el héroe inesperado de la noche (fue proclamado MVP). Detuvo los dos primeros lanzamientos a dos bichos como el ‘ex’ de Sorloth y Julián Álvarez. Eso le dio confianza a la Real en la tanda y Pablo Marín selló el último lanzamiento para envolverlo de gloria y gritarlo. Carrera hacia el infinito y más allá.
Lo corrió y lo gritó con ira y alivio la tropa txuri urdin. Jugadores, cuerpo técnico y especialmente los 30.000 donostiarras, que tomaron Sevilla en fondo y forma desde ayer, se fusionaron en un solo sentir. Esta vez sí, la Real Sociedad levantó la Copa del Rey con su gente. Era de justicia divina tras no poder hacerlo por culpa del COVID en la final ganada al Athletic Club en 2021. Es la cuarta Copa de la entidad, pero seguramente es la más especial. Sonríe Donostia y sonríe Aitor (Zabaleta). Esta Copa es más suya que nadie.

Papá de Miranda. Orgulloso hijo de gallego y asturiana. Dejé 13 años como abogado por fundar y dirigir Sphera Sports, con lo que ello supone. Asumo las consecuencias. Hice 'mili' en Pisa y en Bristol. Me gustan las orcas, los países escandinavos y un gol en el 90'.
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