El fútbol puede darte bofetadas, pero ayer en Montilivi le dio a Isco Alarcón el abrazo que tanto necesitaba. Cumplir 34 años es, para cualquier mortal, una cifra redonda. Para un futbolista que ha pasado los últimos meses entre quirófanos, es una alegría. Ayer el Betis cortaba una racha que le estaba costando enfrentar y se reencontró con uno de sus pilares de los últimos años.
El Betis llegaba con el alma dolida. El tortazo en Europa ante el Braga todavía escocía y el arranque del partido no invitó al optimismo. Echeverri inició la jugada y Tsygankov no perdonó. Parecía que la crisis se iba a estirar como un chicle, pero este Betis tuvo una cara distinta. Marc Roca empató con un latigazo y, tras el descanso, el partido entró en esa locura de goles y nervios. Marcaron Abde y Riquelme, y el Girona respondió con Ounahi de penalti, pero el aire cambió de densidad cuando Pellegrini miró al banquillo.
En el minuto 75, Isco se preparó para salir. No es solo que el malagueño juegue bien, es que el fútbol parece un deporte más sencillo cuando él decide intervenir. Solo necesitó unos instantes para filtrar un pase con el exterior, romper a la defensa catalana y fabricar el gol definitivo. Es esa genialidad la que explica quién es Isco.
Pero lo que de verdad encoge el corazón fue escucharle después. Con la voz de un futbolista emocionado y resiliente confesó que hubo momentos en los que los médicos no le aseguraban que pudiera volver a competir. Pensemos en lo que significan 150 días de miedo y operaciones que podían salir mal a los 34 años. Verle celebrar su cumpleaños sobre el verde y de esta manera puede asemejarse mucho al karma. Él se lo merece.
Al final, el Betis amarra una quinta plaza que vale oro. Pero más allá de la tabla, nos queda la imagen de la vuelta de un capitán que abraza su retorno a ser protagonista activo del rumbo de este barco. Isco ha vuelto y Heliópolis sonríe. Mientras el 22 tenga el balón, siempre habrá una razón para creer que este deporte sigue teniendo magia. El regalo se lo hizo el destino a él, pero el disfrute es de los amantes de este deporte.