El Betis eligió la noche perfecta para romper su techo europeo. Sin rodeos, sin titubeos y con una autoridad que hacía tiempo no se veía. El equipo verdiblanco firmó un 4-0 que aparte de levantar la eliminatoria, cambia el relato. Por primera vez en su historia, estará en los cuartos de final de la Europa League. Y lo ha hecho a lo grande, en La Cartuja y con una conexión especial con su gente.
Había que remontar y el mensaje fue claro desde el inicio: ir a por todo. Pellegrini movió piezas y agitó el guion con una apuesta valiente, poniendo sobre el tablero un once con colmillos. Juntó dos delanteros y liberó talento por fuera. El resultado fue un Betis reconocible en ambición, pero nuevo en determinación. Un equipo que no especuló, que no esperó, que salió convencido de que el partido debía ser suyo. No había otra opción.
El primer golpe llegó pronto, la mentalidad de salir a por la eliminatoria estaba presente desde el minuto uno. Aitor Ruibal, siempre dispuesto a aparecer donde hace falta, abrió el marcador y encendió el partido y la luz para hacerlo posible. A partir de ahí, el Betis creció, se soltó y empezó a jugar con seguridad. Confiaba en ser superior.
En el centro del campo, Amrabat sostuvo el equilibrio y marcó el ritmo con una actuación de peso. Su gol antes del descanso fue el punto exacto donde la eliminatoria giró por completo. Esa diana ampliaba la ventaja y confirmaba que el Betis tenía el control.
Tras el descanso, lejos de conformarse, el equipo supo gestionar y rematar. El Cucho Hernández encontró el gol que daba tranquilidad y Antony puso la rúbrica a una noche redonda. Entre medias, Abde desbordando, Fornals sumando y una defensa firme que apenas concedió.
El Betis consiguió con el billete a cuartos. Lo hizo con una demostración carácter, de idea y de ambición bética. La Cartuja acompañó como en las grandes citas y el equipo respondió como pedía el momento. Ahora espera el Braga, pero ya no hay complejos. Este Betis ha dado un paso adelante de los que dejan huella. Y cuando eso pasa, el siguiente la ilusión con el siguiente reto viaja sin frenos.