Síguenos de cerca
Banner Revolut x Sphera Sports Oferta
Foto: SeFutbol

Mundial 2026

España tiene estrella

“Otra vez Mikel, otra vez Merino”. Minuto 88 de un partido que empezó como unos cuartos de final y acabó en guiño a la historia y billete a nuestra segunda semifinal de un Mundial. La primera fue hace dieciséis años, con otro balón, otra generación y otra forma de sentir el fútbol. Eso sí, la misma pasión.

El gol lo firma un navarro que entra al campo sabiendo exactamente para qué le han hecho entrar: para repetir el milagro de Portugal y volver a estar en el sitio exacto cuando el rechace de un portero belga le deja el balón servido, como si el destino llevara toda la noche ensayando esa jugada. Créditos a Pau Cubarsí porque creyó más que nadie. Fe.

El gol en el 91 contra Portugal y el de hoy contra Bélgica no son dos golpes de suerte separados por una eliminatoria, son la misma historia contada dos veces porque España necesitaba escuchar ‘el bis’ para creérsela. La estrella de hoy no fue un rapto de inspiración a la desesperada: fueron noventa minutos de una selección que sabe exactamente qué hacer con y sin balón. Un equipo maduro y competitivo.

España dominó, cedió el empate, y en vez de precipitarse, esperó. Volvió a su idea. Movió el balón de lado a lado hasta encontrar la grieta, y cuando la grieta apareció, no dudó: Cubarsí no regateó, chutó con la portería llena de piernas belgas, porque sabía que ese disparo, aunque lo parara el portero, iba a dejar algo suelto. Y ahí estaba Merino, no por casualidad, sino porque De la Fuente lo había metido dos minutos antes con un plan preciso: cuerpo fresco, cabeza fría, instrucciones concretas. Eso no es azar. Eso es un entrenador leyendo el partido mejor que el rival. La suerte se busca.

España ganó porque nunca dejó de tomar la decisión correcta en el momento preciso: cuándo acelerar, cuándo enfriar el partido, a quién meter y cuándo meterlo. Ese gol de Fabián Ruiz en el 30 no fue un regalo de Courtois, fue una presión bien ejecutada que obligó al error. Ese gol de Merino en el 88 no fue un rebote con suerte, fue la consecuencia de un banquillo que sabe exactamente qué patrón necesita el partido en cada minuto. España tiene estrella. El martes espera Francia en Dallas y son ellos los que tiemblan.

Papá de Miranda. Orgulloso hijo de gallego y asturiana. Dejé 13 años como abogado por fundar y dirigir Sphera Sports, con lo que ello supone. Asumo las consecuencias. Hice 'mili' en Pisa y en Bristol. Me gustan las orcas, los países escandinavos y un gol en el 90'.

Comparte la notícia

No te lo pierdas

Más sobre Mundial 2026