España cerró su penúltima prueba antes del Mundial con un empate (1-1) ante Irak en Riazor, en un encuentro marcado por las numerosas rotaciones de Luis de la Fuente y por el protagonismo de varios futbolistas poco habituales. La selección española comenzó dominando el juego y encontró premio en el minuto 16, cuando Ferran Torres culminó una buena acción ofensiva iniciada por Borja Iglesias para adelantar a los locales. El delantero valenciano volvió a mostrar su idilio con la selección en una primera mitad en la que fue el futbolista más incisivo del ataque español.
La ventaja, sin embargo, duró poco. Irak aprovechó una de sus escasas aproximaciones para igualar el choque en el minuto 27 con un tanto de Merchas Doski. El lateral sorprendió con un envío desde una posición escorada que terminó superando a Joan García, en una acción en la que el guardameta español pudo hacer más para evitar el gol. El tanto alteró poco el guion del encuentro, con España monopolizando la posesión pero sin la profundidad necesaria para convertir ese dominio en ocasiones claras.
La mejor oportunidad para recuperar la ventaja llegó antes del descanso. Ferran volvió a aparecer entre líneas y estrelló un disparo en el travesaño, confirmando que era el jugador más inspirado de una selección que echó en falta mayor velocidad en la circulación y más presencia en los últimos metros. Irak, bien organizada en bloque bajo, se sintió cómoda defendiendo cerca de su área y apenas concedió espacios.
Tras el paso por vestuarios, De la Fuente agitó el partido con numerosos cambios y aprovechó la cita para repartir minutos entre varios debutantes y jugadores de apoyo convocados para esta concentración. La sucesión de sustituciones redujo todavía más la continuidad del juego y el encuentro perdió ritmo. España mantuvo la iniciativa, pero le costó generar ocasiones de verdadero peligro ante una selección iraquí disciplinada y cada vez más convencida de que podía sostener el empate.
El resultado deja una lectura moderada. Más allá del marcador, la principal utilidad del amistoso estuvo en comprobar el estado de varios futbolistas secundarios y ampliar la nómina de internacionales absolutos. En lo futbolístico, España mostró intención y control, pero también una evidente falta de automatismos derivada de las numerosas novedades en el once. Ferran Torres puso el desequilibrio, Irak aprovechó su oportunidad y Riazor asistió a un ensayo que ofreció más pruebas que respuestas a pocos días del inicio de la gran cita mundialista.