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Foto: Imago

Celta

El Real Madrid gana en Balaídos y se agarra in extremis a LaLiga

Balaídos acogió un viernes de marzo un partido que el marcador final no termina de explicar del todo. El Real Madrid llegó a Vigo con diez bajas, arrastrando dos derrotas consecutivas en LaLiga y con la necesidad imperiosa de sumar. No hacerlo los descabalgaba de la carrera por el título. El Celta, por su parte, venía de un mes sin perder y se presentaba en su estadio con la solidez de un equipo que esta temporada ha sabido competir contra cualquiera. Claudio Giráldez ha construido un equipo atrevido que aprovechó la visita de un Real Madrid mermado para cargarse de moral. Lo que pasó después tuvo de todo: fútbol, polémica, un tiro al poste de Iago Aspas y un rebote en un tiro de Valverde en el descuento que envió los tres puntos a Madrid.

Los locales tardaron muy poco en acercarse al arco madridista: Borja Iglesias lo intentó con una volea en el arranque, y volvió a incordiar a Courtois con un zurdazo raso desde la frontal que el portero belga desvió a córner. El Madrid respondió con un gol de estrategia en el minuto 11, cuando Arda Güler asistió a Aurélien Tchouaméni en un córner sacado en corto por Trent, y el francés cruzó un derechazo que tocó en el palo antes de entrar en la portería de Radu. El mediocentro galo es una de las pocas certezas del Real Madrid en esta temporada difícil para ellos. El Celta no tardó en reaccionar. En el minuto 24, Starfelt ganó la espalda a Trent con un pase en profundidad hacia Swedberg, que centró raso para la llegada de Borja Iglesias, quien remató con contundencia para hacer el 1-1. El empate llegó por la misma vía que había anunciado el Celta desde el primer minuto. Ya son 11 goles en Liga para el ‘Panda’.

En la segunda parte, el partido se asentó en un equilibrio incómodo para ambos. El Real Madrid buscó el gol sin encontrar demasiadas soluciones claras, y el Celta optó por esperar y tratar de salir a la contra. Los números reflejan esa paridad: el Real Madrid generó menos xG que el Celta y tuvo menos tiros entre los tres palos a lo largo del encuentro. El momento más claro de la noche lo tuvo la grada local: Iago Aspas, recién entrado desde el banquillo, conectó un disparo con la zurda desde dentro del área que se marchó al palo cuando el marcador señalaba 1-1. El 2-1 estaba ahí, al alcance de la mano.

No llegó. Y en el minuto 94 Fede Valverde sacó el extintor. Un latigazo desde la frontal del área golpeó en Marcos Alonso, desvió su trayectoria y sorprendió a Radu para hacer el 1-2 definitivo. La acción previa estuvo rodeada de polémica: una disputa del canterano Manuel Ángel Morán sobre Fer López que el árbitro no señaló y que permitió al Real Madrid iniciar la jugada del gol. Los jugadores del Celta protestaron al colegiado. Borja Iglesias lo resumió en zona mixta: «Duele porque es en la última acción».

Con este resultado, el Real Madrid acorta distancias con el Barcelona -hoy juega en San Mamés- y se queda provisionalmente a un solo punto del liderato, con el crucial partido ante el Manchester City en Champions a la vuelta de la esquina. El Celta, que recibe el jueves al Olympique Lyon en la ida de los octavos de final de la Europa League, se queda con la sensación de haber competido de tú a tú con uno de los grandes del continente, de haber tenido el partido en la bota de Iago Aspas, y de haberse ido de vacío por obra de un rebote en el último suspiro. Tres puntos que el marcador asigna al Madrid pero que Balaídos, en su fuero interno, sabe que no estaban escritos.

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