El Málaga ya está de vuelta en Primera División. Ocho años después de su último descenso y tras un largo recorrido marcado por dificultades económicas, reconstrucciones y temporadas de incertidumbre, el conjunto blanquiazul certificó su ascenso al imponerse por 1-2 al Almería en la vuelta de la final del playoff. Después del empate sin goles registrado en La Rosaleda, el equipo de Juanfran Funes completó una actuación madura, resistente y eficaz para conquistar el último billete hacia la máxima categoría del fútbol español.
La final se movió durante muchos minutos en un delicado equilibrio. El Almería, respaldado por su condición de favorito y por el empuje de su estadio, intentó asumir la iniciativa, mientras el Málaga respondió con orden y personalidad. La tensión propia de una eliminatoria de semejante magnitud pesó sobre ambos equipos y el marcador permaneció inalterable hasta bien entrada la segunda mitad, cuando apareció el fútbol que había permanecido contenido durante más de una hora.
El encuentro cambió definitivamente en el segundo acto. Primero fue Chupete quien adelantó al Málaga en el 65′, aprovechando uno de los momentos de mayor desconcierto del conjunto local. Apenas seis minutos después, David Larrubia amplió la ventaja con el 0-2 y dejó al Almería al borde del abismo. El equipo de Rubi reaccionó con orgullo y Leo Baptistao devolvió la esperanza a los rojiblancos en el minuto 75, pero el gol no fue suficiente para alterar el destino de una eliminatoria que ya se había inclinado hacia el lado malaguista.
Los últimos compases fueron un ejercicio de resistencia para el Málaga. El Almería se volcó sobre el área rival en busca de un empate que forzara la prórroga, pero los visitantes defendieron su ventaja con determinación. La tensión acumulada durante noventa minutos desembocó en un final caliente, con las expulsiones de Thalys por parte del Almería y de Aarón Ochoa en las filas malaguistas, reflejo de todo lo que había en juego sobre el césped.
El ascenso supone la culminación de un proyecto construido desde la paciencia y el crecimiento progresivo. Frente a un Almería diseñado para regresar de inmediato a Primera, el Málaga encontró en la cohesión del grupo, el peso de su cantera y la convicción competitiva las herramientas para completar una de las historias más destacadas de la temporada. La celebración final fue la de un club histórico que recupera su sitio en la élite y la de una afición que llevaba demasiado tiempo esperando una noche como esta.