Hay un momento en la carrera de los grandes deportistas en que sus hazañas dejan de generar asombro y empiezan a generar algo más extraño: una especie de gratitud por el privilegio de ser contemporáneos suyos. Armand Duplantis llegó hace tiempo a ese umbral. Este jueves, en el IFU Arena de Uppsala (Suecia), ante su propio público y en la reunión que lleva su nombre, el pertiguista sueco volvió a elevar el listón un centímetro más, hasta los 6,31 metros, sumando su decimoquinto récord del mundo desde que en febrero de 2020 rompiera por primera vez la plusmarca de Renaud Lavillenie en Torun (Polonia). Décimoquinto. El número, por sí solo, ya es una declaración de principios sobre lo que estamos viendo.
El Mondo Classic de Uppsala es, en cierta medida, el escenario que faltaba en la colección de Duplantis. Había batido el récord en los Juegos Olímpicos de París, en los Mundiales de Tokio, en Londres, en Budapest, en Estocolmo. Pero no lo había hecho nunca ante el público del club donde entrena, el Upsala IF, en la ciudad sueca que adoptó como hogar. La organización había instalado un cañón de confeti dorado en previsión del momento. Cuando el listón vibró pero no cayó tras el salto de 6,31 metros al primer intento, el estadio estalló y Duplantis fue recibido por todos los competidores de la noche. Su padre y entrenador Greg Duplantis explicó después que Armand había modificado su carrera de aproximación para este concurso, pasando a 22 pasos, algo que apenas había practicado. Fue un riesgo que salió bien. El segundo clasificado, el noruego Sondre Guttormsen, se quedó en 6,00 metros. El griego Emmanouil Karalis, que llegaba con la segunda mejor marca de todos los tiempos tras saltar 6,17 metros en el campeonato nacional apenas dos semanas antes, no logró superar los seis metros. Sam Kendricks, el último que le ganó en una gran competición, en Doha 2019, terminó cuarto con 5,90. El salto de 6,31 se produce en un año en que seis hombres han superado ya la barrera de los seis metros, algo sin precedentes en la historia del salto con pértiga.
Los quince récords de Duplantis han seguido siempre el mismo patrón: un centímetro arriba, ni más ni menos. Es la misma estrategia que utilizó Sergey Bubka en los años ochenta y noventa para maximizar los bonus que pagaban las federaciones por cada plusmarca. El ucraniano firmó 17 récords al aire libre y 18 en pista cubierta antes de que World Athletics unificara ambas categorías en 2000. Duplantis, con 15 récords combinados, ya ha superado a Bubka en esa lista global y se acerca a su legado desde una posición de dominio absoluto. Acumula 38 victorias consecutivas desde agosto de 2023. Ha batido el récord en nueve de esas 38 competiciones. Ha elevado la plusmarca de 6,17 a 6,31 metros en seis años, un recorrido de 14 centímetros que no tiene parangón en la historia reciente del atletismo de campo. Tiene 26 años.
La semana que viene, Duplantis viajará a Torun —la misma ciudad polaca donde todo empezó en 2020— para disputar los Campeonatos del Mundo en pista cubierta. Puede convertirse en cuádruple campeón mundial indoor, lo que añadiría otro título a una palmarés que ya incluye dos oros olímpicos, tres títulos mundiales al aire libre y cuatro europeos. Hay quien ya especula con los 6,40 metros como horizonte teórico. Él, por ahora, sigue subiendo de centímetro en centímetro, con la paciencia y la frialdad de quien sabe que el límite no es el listón sino algo mucho más difuso. Después del salto, miró al público del IFU Arena y dijo: «Esta es mi casa. Salto por mí, por mi familia y por vosotros.» El confeti dorado llenó el aire. La marca, 6,31, quedó grabada en los libros de records por tiempo indefinido. Hasta que él mismo decida subirla otro centímetro.