Cuando nació Kaitlin Quevedo, Venus Williams ya había levantado cinco títulos de Grand Slam en individuales, seis en dobles y había pasado 21 semanas como número uno del mundo. Ese dato, más que ningún resultado, resume la dimensión de lo ocurrido en el estadio Manolo Santana de la Caja Mágica. Kaitlin Quevedo, 20 años, wild card española, ha debutado en un cuadro final WTA 1000 ganando a una de las jugadoras más importantes de la historia del tenis. El marcador fue 6-2 y 6-4.
Kaitlin Quevedo salió dispuesta a pelear los puntos desde la línea de base desde el primer momento, afirmándose en la devolución y concretando un quiebre temprano que marcó el tono del partido. Venus, que lleva sin ganar desde hace meses y que llegaba a Madrid sin haber jugado en tierra batida en años, no encontró el ritmo ni la movilidad necesaria para frenar a una rival que jugaba con la libertad y la frescura que da no tener nada que perder. El partido duró 1 hora y 43 minutos y Kaitlin Quevedo lo controló en todo momento.
Con la victoria, la tenista se convirtió en la española más joven en ganar un partido en el cuadro principal del Mutua Madrid Open, superando a Garbiñe Muguruza, que lo había logrado con 20 años y 209 días en 2014. Además, es la jugadora con peor ranking -número 140 del mundo- en derrotar a una exnúmero uno en la historia del torneo.
En la rueda de prensa, Kaitlin Quevedo no ocultó la sorpresa y la alegría: «No sabía que esto iba a pasar. Estoy muy feliz de haber podido jugar contra una leyenda en esta pista increíble. Ha sido un privilegio». Venus, por su parte, reconoció que le costó adaptarse a la tierra batida tras tanto tiempo alejada de ella. La leyenda fue generosa y honesta. La joven española fue implacable. El tenis tiene esas historias que solo puede escribir el paso del tiempo.
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