Carlos Alcaraz arrancó con paso firme su andadura en el Masters 1000 de Montecarlo tras imponerse con claridad al argentino Sebastián Báez por 6-1 y 6-3. El número uno del mundo necesitó poco más de una hora para sellar su pase a los octavos de final, en un encuentro en el que dejó patente su superioridad desde el primer intercambio. El murciano inauguró así su temporada sobre tierra batida con una actuación convincente, reafirmando su condición de favorito en el torneo del Principado.
El partido apenas tuvo historia en su primer set, donde Alcaraz impuso un ritmo muy alto y desbordó a Báez con su agresividad desde el fondo de la pista. El español encadenó juegos con autoridad, minimizando errores y aprovechando cada oportunidad al resto para cerrar la manga por un contundente 6-1. Su dominio fue total, mostrando una adaptación inmediata a la superficie y un tenis sólido tanto con el servicio como en los intercambios largos.
En la segunda manga, el argentino elevó ligeramente el nivel y llegó a incomodar al español, incluso logrando un ‘break’ que insinuó una posible reacción. Sin embargo, Alcaraz reaccionó con rapidez, recuperó el control del partido y volvió a imponer su consistencia y variedad de golpes. Con madurez y sin fisuras en los momentos clave, el murciano cerró el set por 6-3, evitando cualquier atisbo de sorpresa y confirmando su superioridad sobre la pista central.
Con este triunfo, Alcaraz avanza a los octavos de final en Montecarlo y confirma su ambición de dominar la gira de tierra batida desde el inicio. El vigente campeón da así el primer paso en un calendario exigente en el que buscará prolongar su hegemonía en la superficie. Su estreno, resuelto con solvencia y autoridad, refuerza las sensaciones de un jugador llamado a marcar el ritmo en las próximas semanas del circuito ATP.
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