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Foto: Imago

Fútbol femenino

España conquista en Polonia el Mundial Femenino sub-20 y mantiene su hegemonía

Ciento veinte minutos sin gol, una portera norcoreana que parecía inabordable y una tanda de penaltis que llevaba dos años esperando en el calendario de la selección española. En el Estadio Miejski de Lodz, España derrotó 4-3 a Corea del Norte tras el 0-0 del tiempo reglamentario y la prórroga, y se proclamó campeona del mundo sub-20 por segunda vez en su historia, después de la de 2022. La heroína tuvo nombre y guantes: Laia López, autora de dos paradas en la tanda que devolvieron a las españolas la final que Corea les había arrebatado en el Mundial sub-17 de 2024, también desde los once metros y también por 4-3.

El partido enfrentaba a las dos grandes favoritas del torneo, y su primer tramo cumplió el guion de un duelo de máxima igualdad. España tomó pronto la iniciativa con la calidad de Pau Comendador, cuyo disparo fue taponado en defensa, y con un cabezazo de Alba Cerrato al minuto ocho que se marchó desviado. Enfrente, Pak Ju Gyong, guardameta norcoreana, se erigió en la gran figura de la noche con intervenciones que sostuvieron a su equipo durante toda la final. Rosalía Domínguez también dispuso de ocasiones, y ya en la prórroga Marisa García se plantó completamente sola ante la portera, que volvió a ganarle el duelo.

El contexto explica por qué aquel muro parecía infranqueable. Corea del Norte, vigente campeona y con tres títulos mundiales en la categoría, había llegado a la final con 15 goles a favor y ninguno en contra, un récord de imbatibilidad inédito en la historia del campeonato. Terminó el torneo sin encajar un solo tanto en siete partidos, algo que da la medida de lo que consiguió la Roja: no batió a esa portera en 120 minutos, pero sí en el único escenario en el que ya no importaba quién tuviera la portería más blindada.

La tanda, dirigida desde el banquillo por Sonia Bermúdez, tuvo la solvencia que exige una final: Marisa García, Celia Segura, Carla Julià y Daniela Agote fueron anotando para la Roja mientras Laia López detenía dos lanzamientos de Corea y le daba a España su segunda estrella juvenil. En el centro del campo, Silvia Cristóbal, elegida mejor jugadora del partido por su despliegue, había sostenido con su trabajo el dominio español durante toda la noche.

El camino hasta Lodz había sido impecable: un 2-0 a Italia en semifinales, disputadas el pasado miércoles 23 de septiembre, y un torneo sin derrotas para un equipo que representa fielmente la identidad de toda la Federación, esa misma que hoy lleva sobre el pecho, de forma simultánea, los títulos de campeona del mundo absoluta femenina, campeona del mundo sub-20 y también las estrellas de los combinados masculinos, campeón de Europa y del Mundo. En Lodz, con una portera excelente bajo palos y un ADN inconfundible, el fútbol español sumó una estrella más.

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