Nueve meses tardó Filipe Luís en cobrarse la revancha, pero cuando por fin llegó, supo a mucho más que tres puntos. El técnico brasileño, que en diciembre de 2025 vio cómo su Flamengo se le escapaba en los penaltis de la final de la Copa Intercontinental ante el propio Luis Enrique, se presentó este viernes en el Parc des Princes al frente de un Mónaco que apenas empezaba a conocer, y salió de París con algo que ni el destino más generoso podía haberle escrito mejor: una remontada por 2-1 que certifica el liderato en solitario de la Ligue 1 y que deja al PSG, campeón vigente, hundido en un conato de crisis que ya empieza a doler de verdad.
El partido arrancó con el guion que todo el mundo esperaba. El PSG, dominando la posesión con un abrumador 69% en la primera mitad, encontró premio a través de su capitán Marquinhos, que remató de zurda un mano a mano con potencia suficiente para batir a Hrádecky y adelantar a los locales en el minuto 31. Todo apuntaba a una tarde más de gestión parisina, la enésima confirmación de que el título recién conquistado en Europa seguía teniendo continuidad doméstica. Pero el Mónaco, con Filipe Luís dibujando una presión alta bien coordinada desde el primer minuto, nunca dejó de creer.
La reacción llegó tras el descanso, y llegó con la firma de dos nombres que hasta ahora apenas sonaban fuera del Principado. Nazinho igualó de cabeza en el segundo palo, aprovechando una defensa parisina desplegada y demasiado expuesta, un aviso que las estadísticas avanzadas ya habían anticipado: el Mónaco apenas generaba 0,04 goles esperados en toda la primera hora de partido, frente al 1,84 acumulado por el PSG. Pero el fútbol, una vez más, demostró que la pegada pesa más que cualquier expected goal: Stanis Idumbo Muzambo, servido por un pase de Aleksandr Golovin, se giró hacia su pierna izquierda y clavó un golazo en la escuadra de Safonov para completar la machada. El PSG todavía creyó haber empatado con un cabezazo de Ferran Torres tras un centro de Dembélé, pero el linier levantó el banderín y anuló la ilusión parisina.
Con este resultado, el Mónaco firma su tercera victoria en tres jornadas, se coloca en solitario en lo más alto de la Ligue 1 con nueve puntos, y presenta la mejor de las cartas posibles para la nueva era de Filipe Luís: apenas un gol encajado en todo lo que llevamos de competición. El PSG, en cambio, encadena ya tres jornadas sin conocer la victoria en su propia liga, algo que no sucedía desde la temporada 2010/11, y empieza a sentir cómo la presión sobre Luis Enrique crece jornada tras jornada. En el Parc des Princes, esta noche, la revancha tuvo nombre brasileño, y supo a gloria completa.