Antes de que rodara el balón, Anoeta ya tenía preparado su particular homenaje. Mikel Oyarzabal, flamante campeón del mundo con la selección española, recibió el reconocimiento de su afición al inicio del partido ante el Espanyol, y el capitán txuri urdin respondió de la única manera que sabe hacerlo: con una exhibición de liderazgo, generosidad y calidad que certificó la primera victoria liguera de la Real Sociedad esta temporada, por 2-1.
El guion no pudo empezar mejor para los locales. Apenas transcurridos tres minutos, el Espanyol perdió un balón en su propio campo y la Real ejecutó una contra letal: Oyarzabal, con la calma de quien ya lo ha vivido todo, esperó el momento justo y sirvió un pase perfecto a Ander Barrenetxea, que definió con la derecha para firmar un auténtico golazo y adelantar a los suyos. Fue el primero de los dos regalos que el capitán repartiría a lo largo de la tarde, en una actuación que, según reflejaron las crónicas locales, ya se cuenta entre los mejores partidos de su trayectoria reciente con la elástica donostiarra.
Con la ventaja en el marcador, la Real bajó revoluciones sin renunciar al control del balón, dominando el juego ante un Espanyol que llegaba a Anoeta con la confianza de haber plantado cara al Real Madrid y goleado al Levante en las jornadas previas, pero que apenas inquietó la portería de Remiro durante la primera mitad. El guion se repitió tras el descanso: en el minuto 61, de nuevo Oyarzabal, esta vez conduciendo el balón con autoridad desde el centro del campo, encontró a Orri Óskarsson con un pase medido que el islandés no perdonó para ampliar la renta hasta el 2-0.
El partido, sin embargo, se complicó en el tramo final. Los pericos, con Roberto como principal amenaza ofensiva, aprovecharon una pérdida de balón cerca del área realista para firmar el descuento con una volea espectacular, un tanto que devolvió la tensión a un Anoeta que vivió los últimos minutos con el alma en vilo llegando a ser expulsado el técnico local, Matarazzo, en un final cargado de nervios por ambos lados.
Con este triunfo, la Real Sociedad certifica su primera victoria del curso en LaLiga y respira aliviada tras un arranque irregular, con Mikel Oyarzabal confirmando que su condición de campeón del mundo no ha hecho sino multiplicar su ambición y su nivel de juego. Donostia puede presumir de contar con un capitán que, a estas alturas de su carrera, sigue firmando tardes que ya forman parte del patrimonio histórico del club donostiarra.