El RCDE Stadium estrena ‘la era Monchi’ con una lección de eficacia. El Espanyol no necesitó ni cinco minutos para dejar claro por dónde quería llevar su temporada. En el arranque liguero de este domingo en el RCDE Stadium, un balón colgado al área encontró la fragilidad de una defensa granota que apenas había tenido tiempo de acomodarse, y Roberto Fernández definió al palo largo para poner el 1-0 casi antes de que el partido hubiera empezado. El VAR revisó una posible mano del delantero inglés, pero el gol subió al marcador. Estaba servido el tono de la tarde.
Lo llamativo no fue tanto el madrugador zarpazo como lo que vino después: un Espanyol que, lejos de replegarse a administrar la ventaja, siguió imponiendo su ritmo sobre un Levante que nunca encontró la manera de asomarse con peligro a la portería de Dmitrovic. Edu Expósito se hizo con las llaves de un partido que Manolo González había planteado desde la presión y valiente con el balón. Esa superioridad se tradujo en un segundo gol antes del descanso: de nuevo Roberto Fernández, en el minuto 40, tras una buena acción de Javi Hernández, firmando su doblete particular y sentenciando prácticamente el partido antes de que se cumpliera la primera hora de competición.
El tramo final tuvo poco de sufrimiento y mucho de gestión cómoda. El Levante, dirigido por Luis Castro, intentó reaccionar con los cambios —entre ellos el ingreso de un joven Marc Santos que, con apenas 15 años, se convirtió en el futbolista más precoz en la historia en debutar con el conjunto granota—, pero la imagen ofensiva del equipo valenciano fue, en palabras del propio Manolo González, la de un rival «muy inferior» sobre el césped. El tercer gol, obra de Tyrhys Dolan en el minuto 80 tras una gran acción de Rafa Bauza, no hizo sino certificar una superioridad que había quedado clara desde el primer cuarto de hora.
Con este 3-0, el Espanyol arranca la temporada como líder provisional, empatado a puntos con el Alavés, y firma la primera fotografía del proyecto construido este verano por Monchi: solidez atrás, pegada arriba y una plantilla que responde de inmediato al nuevo discurso respaldada en gente de la casa y comprometida.
Para el Levante, el estreno deja más preguntas que respuestas: una defensa que se rompió pronto y demasiado fácil, y un ataque que, ya sin Carlos Espí, nunca inquietó lo suficiente como para pensar en la remontada. Luis Castro tiene apenas una semana para corregir el rumbo antes de que llegue la segunda jornada, con la sensación de que este Levante necesita encontrarse a sí mismo cuanto antes.