Aymeric Laporte no necesitó más de cuatro palabras para resumir lo que España lleva meses demostrando sin gritarlo: “¿Y por qué no?”
Y ahora, a 48 horas de una final del Mundial, esa pregunta ya no es una boutade de vestuario. Es una certeza sustentada con sensaciones y estadísticas por debajo.
La Selección Española llega al envite siendo la mejor defensa del torneo: un solo gol encajado en toda la competición. No es casualidad, es identidad. Es un equipo que no defiende por miedo, defiende por convicción, porque sabe que teniendo el balón nadie puede hacerle daño. Las pérdidas son lava. Con ese balón hizo trizas a Francia en semifinales, 2-0, silenciando a Mbappé y ‘los tres mosqueteros’ como quien apaga la luz de la cocina antes de lavarse los dientes e irse a dormir.
Enfrente, Argentina. La vigente campeona, la Albiceleste que llega a la Finalissima con confianza, dosis exacerbadas de fe y con un Lionel Andrés Messi buscando la despedida perfecta. España no llega a esta final por suerte. Llega por método, por una generación que entendió que ganar y gustar no son caminos distintos.
Madurez y competitividad sin abandonar un ADN propio, personal e intransferible. Llega con Luis de la Fuente convertido en líder tranquilo y arquitecto silencioso de un EQUIPO que ha jugado cada partido como si fuera el último y cada final como si fuera la primera. Cabeza y corazón.
El domingo, en Nueva Jersey, con cinco mil millones de personas mirando un mismo cielo, España se presenta con juego, futbolistas, automatismos y argumentos. Tiene historia, tiene hambre, tiene la mejor zaga del planeta, una medular diferencial, ‘un vasco común que solo marca de penal’ y un chaval de 19 años que juega sin miedo a ser leyenda porque ‘la leyenda’ ya lo bautizó hace 19 años.
Confundimos a menudo ganar con vencer. Se coserán la segunda estrella o no, pero España ya ganó en fondo y en forma tras ganarse el respeto y la admiración del mundo. Ahora toca vencer porque “del subcampeón no se acueda nadie”. Ya lo dijo un sabio hace 18 años: “Hacemos fiesta si les ganamos y como somos mejores, además, les vamos a ganar…”