Bélgica confirmó su candidatura en los octavos de final del Mundial al imponerse con autoridad por 1-4 a Estados Unidos en Seattle, un triunfo cimentado en su eficacia ofensiva y en la diferencia de jerarquía mostrada en las áreas. Charles De Ketelaere abrió el marcador en el minuto 9 y volvió a aparecer en el 33 para firmar un doblete decisivo antes del descanso. Entre ambos tantos, Malik Tillman había devuelto la esperanza a los estadounidenses con el empate en el 31, pero la reacción local apenas duró un suspiro. Hans Vanaken amplió la ventaja en el 57 y Romelu Lukaku cerró la goleada en el 90+3.
El conjunto dirigido por Rudi Garcia golpeó muy pronto aprovechando una acción embarullada en el área que De Ketelaere resolvió con acierto. Estados Unidos trató de mantenerse fiel a su propuesta, con presión alta e intensidad, y encontró premio gracias a un lanzamiento de falta de Tillman que, tras desviarse en la barrera, sorprendió a Thibaut Courtois. Sin embargo, Bélgica respondió de inmediato con la serenidad de los equipos que dominan los escenarios de máxima exigencia. Una buena acción por la izquierda terminó con un nuevo remate de De Ketelaere para devolver la ventaja antes del intermedio.
La segunda mitad terminó por decantar definitivamente la eliminatoria. Estados Unidos dio un paso al frente en busca del empate, pero dejó espacios que Bélgica castigó con contundencia. Vanaken aprovechó un grave error en la salida de Matt Freese para marcar el tercero y obligar a los norteamericanos a asumir todavía más riesgos. A partir de ahí, los belgas administraron el encuentro con inteligencia, protegidos por la seguridad de Courtois y por una defensa que apenas concedió ocasiones claras.
El tanto de Lukaku en el tiempo añadido puso el broche a una victoria incontestable y confirmó el pase de Bélgica a los cuartos de final, donde se medirá a España. El encuentro evidenció la madurez competitiva del combinado belga. Para Estados Unidos, anfitrión del torneo, la eliminación supone un desenlace amargo tras una fase previa ilusionante, pero también el recordatorio de que, en las eliminatorias directas, cualquier desajuste se paga muy caro.