Balaídos llevaba cinco partidos sin ver ganar a su equipo, y el Elche llegó al peor momento posible para visitar Vigo. Giráldez juntó por primera vez a Aspas y Fer López en el once inicial, una apuesta ofensiva que resultó decisiva. El partido quedó encarrilado antes de la media hora gracias a dos errores del central austríaco David Affengruber. El Celta volvió a ganar, sigue soñando con Europa y el Elche prolonga su agonía por la permanencia.
El partido empezó mejor para el Elche, que dominó los primeros compases, pero el error de Affengruber en el minuto 14 lo cambió todo. El central quiso jugar atrás con su portero, entregó el balón a Javi Rueda, y Hugo Álvarez recogió el regalo para poner el 1-0. El Elche no asimiló el golpe. Affengruber volvió a pecar en el minuto 30, cuando dejó recibir y asistir a Jutglá, y Aspas aprovechó el espacio para marcar con la derecha en lo que fue una masterclass del capitán celeste. Con 2-0 y sin haber hecho excesivo mérito ofensivo, el Celta llegó al descanso en una posición inmejorable.
La segunda parte fue la historia de un Celta que administró la ventaja con criterio y de un Elche que lo intentó pero no tuvo las herramientas para remontar. André da Silva redujo las distancias desde el punto de penalti en el 82, devolviendo algo de tensión a Balaídos. Pero Borja Iglesias respondió tres minutos después, asistido por un tacón espectacular de Swedberg, para sentenciar el 3-1 y devolver la tranquilidad a las gradas. El resultado final refleja a un Celta que cuando le sale el fútbol de toque que propone Giráldez es un equipo de otra dimensión, y un Elche que se queda sin el colchón de sus últimas victorias y vuelve a mirar la tabla con mucha preocupación.