El Espanyol logró una victoria convincente por 0-2 ante el Real Oviedo en el Carlos Tartiere, en un encuentro correspondiente a la novena jornada de LaLiga EA Sports. Los goles de Kike García y Pere Milla sellaron un triunfo sólido y oportuno para el conjunto de Manolo González, que consiguió romper una racha de cuatro partidos sin ganar y recuperar terreno en la clasificación.
El primer tiempo fue parejo y de ritmo intenso, con un Real Oviedo que, alentado por su afición, trató de imponer su plan de juego bajo las órdenes del recién regresado Luis Carrión. Sin embargo, las ocasiones más claras fueron pericas, de hecho, el acierto del portero Aarón Escandell impidió que el marcador se moviera antes del descanso. El Espanyol controló más la posesión con un Edu Expósito sublime y mostró mayor solidez táctica, mientras que los locales apostaron por la verticalidad y las transiciones rápidas.
El partido se rompió en la segunda mitad. En el minuto 69, Alberto Reina estrelló un disparo contra el poste, en lo que pudo haber sido el 1-0. Poco después, Kike García aprovechó un balón suelto en el área para marcar el primer tanto visitante, tras una revisión del VAR que validó el gol al confirmar que la pelota había cruzado por completo la línea y no había fuera de juego. Ese golpe descompuso al Oviedo, que perdió claridad ofensiva frente a un rival más experimentado y mejor posicionado tácticamente.
Con el Real Oviedo volcado en busca del empate, el Espanyol sentenció el partido en el minuto 80. Omar El Hilali, recién ingresado, desbordó por la derecha y asistió a Pere Milla, quien remató en el segundo palo para firmar el 0-2 definitivo. La eficacia y el orden visitante marcaron la diferencia, ante un conjunto carbayón que mostró buenas intenciones pero careció de pegada.
El resultado deja al Espanyol reforzado en su aspiración por escalar posiciones y acercarse a la zona europea, mientras que el Real Oviedo prolonga su crisis y suma una nueva derrota en casa en un debut amargo para Luis Carrión. Las gradas del Tartiere, que habían recibido al técnico barcelonés con silbidos, terminaron despidiendo al equipo con evidentes muestras de frustración, reflejo de un proyecto que sigue sin encontrar la estabilidad deseada en su vuelta a la élite 24 años después.