Monterrey no solo goleó a Urawa Red Diamonds, sino que firmó una noche de reivindicación y supervivencia en el Mundial de Clubes. En el Rose Bowl de Pasadena, los regiomontanos se impusieron 4-0 ante Urawa en un partido que fue una declaración de intenciones: aquí nadie se rinde y mucho menos cuando la historia y el orgullo están en juego.
Un primer tiempo de furia y sentencia
Desde el silbatazo inicial, Monterrey entendió que no había margen para la especulación. La presión era máxima: la Liga MX necesitaba un representante en octavos y Rayados respondió con fútbol y contundencia. Nelson Deossa abrió la lata con un disparo lejano a los 29 minutos, desatando la euforia de los suyos. Apenas cuatro minutos después, Germán Berterame amplió la ventaja tras una gran jugada colectiva, y Jesús “Tecatito” Corona sentenció antes del descanso con un golazo a la escuadra.
El segundo tiempo: control y rúbrica
Con el partido resuelto, Monterrey no bajó el ritmo. Urawa intentó reaccionar, pero sus intentos fueron neutralizados sin mayor sobresalto. Incluso, Thiago Santana vio anulado un gol por fuera de juego tras revisión del VAR. Ya en el tiempo añadido, Berterame firmó su doblete y selló el 4-0 definitivo.
La clasificación: Monterrey, segundo y River eliminado
La goleada tuvo un efecto dominó en el Grupo E. Monterrey aseguró el segundo puesto con 5 puntos, por detrás del Inter de Milán (7), que venció a River Plate y lo dejó fuera de la competencia. Así, los Rayados avanzan a octavos de final y se enfrentarán al Borussia Dortmund, mientras que el fútbol argentino se queda sin representantes: ni River ni Boca lograron avanzar.