El Athletic Club protagonizó una exhibición en San Mamés, aplastando al Real Valladolid con un contundente 7-1. Los leones demostraron un apetito insaciable ante un rival que se hunde cada vez más en el fondo de la tabla.
El partido comenzó con los locales mostrando sus garras desde el primer minuto. Mikel Jauregizar abrió el festín goleador a los 10 minutos, pero fue Nico Williams quien realmente encendió la mecha con dos golazos que dejaron boquiabierto al público. El joven extremo se convirtió en el protagonista indiscutible, dejando claro por qué es una de las joyas más codiciadas del fútbol español.
Mientras tanto, el Valladolid parecía un equipo perdido en el campo, sin capacidad de reacción ante el vendaval rojiblanco. El gol anulado a Sylla en el minuto 33 fue el único destello de esperanza para los pucelanos, pero se esfumó tan rápido como llegó. La expulsión de Jurić en la segunda mitad terminó de hundir las aspiraciones visitantes, si es que quedaba alguna.
El Athletic no tuvo piedad y siguió atacando sin descanso. Maroan Sannadi celebró su estreno goleador con el club, mientras que veteranos como Iñaki Williams y Gorka Guruzeta se unieron a la fiesta. El resultado final de 7-1 no solo es el más abultado en la historia del nuevo San Mamés, sino que también envía un mensaje claro: el Athletic va en serio por la Champions y quién sabe si está para más.
El conjunto de Ernesto Valverde es uno de los equipos más en forma del momento, extendiendo su racha invicta a 16 partidos. Para el Valladolid, esta derrota es un golpe durísimo que los deja con un pie y medio en Segunda División. Con 8 puntos de diferencia respecto a la salvación y solo 13 jornadas por delante, el milagro parece cada vez más lejano.