Hay victorias que clasifican y otras que explican por qué un jugador está llamado a algo grande. Rafa Jódar encontró este domingo una de esas tardes que marcan una carrera. El madrileño remontó dos sets de desventaja ante Pablo Carreño para imponerse por 4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2 y alcanzar por primera vez los cuartos de final de Roland Garros. Lo hizo en un duelo completamente español, cargado de contraste entre la experiencia del asturiano y la ambición de un joven de 19 años que sigue derribando barreras a una velocidad sorprendente.
Durante más de dos horas el partido pareció pertenecer a Carreño. El veterano tenista español manejó mejor los tiempos del encuentro, obligó a Jódar a jugar incómodo y castigó sus errores en los momentos importantes para llevarse las dos primeras mangas por 6-4 y 6-4. El joven madrileño transmitía cierta ansiedad, incapaz de imponer el tenis agresivo que le había llevado hasta los octavos de final. Sin embargo, incluso en ese escenario, nunca dio la sensación de desconectarse mentalmente del partido.
La reacción llegó de forma contundente. Jódar elevó el nivel desde el fondo de pista, comenzó a dominar con la derecha y encontró profundidad constante en sus intercambios. El tercer set, resuelto por 6-1, cambió por completo la dinámica del encuentro. A partir de ahí, el desgaste físico empezó a aparecer en el lado de Carreño, que además tuvo que recibir asistencia por molestias en el hombro derecho. Mientras el asturiano perdía frescura, Jódar ganaba confianza. El cuarto parcial cayó por 6-2 y el partido ya se jugaba bajo una inercia completamente distinta.
El quinto set terminó siendo la confirmación definitiva de la remontada. Jódar mantuvo la agresividad, gestionó mucho mejor la presión y rompió el servicio de Carreño en los momentos decisivos para cerrar el encuentro con otro 6-2. Más allá del marcador, impresionó la naturalidad con la que asumió la responsabilidad de jugar los puntos importantes. En una pista Suzanne Lenglen entregada al espectáculo, el madrileño completó una actuación de enorme madurez competitiva y alcanzó los primeros cuartos de final de Grand Slam de su carrera.
Ahora le espera Alexander Zverev, uno de los grandes favoritos al título y finalista reciente en París. El desafío aumenta de manera considerable, pero Jódar ya ha demostrado durante estas dos semanas que no está en Roland Garros para acumular experiencia. Ha llegado hasta aquí remontando partidos, soportando escenarios de máxima exigencia y compitiendo con una personalidad impropia de su edad. Frente a Carreño confirmó algo más importante que una clasificación: que el tenis español puede haber encontrado a su próxima gran figura para la tierra batida.
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