Canadá vivió una de las noches más importantes de su historia futbolística al conseguir la primera victoria mundialista de su trayectoria con una contundente goleada sobre Qatar (6-0). El conjunto norteamericano fue muy superior de principio a fin y convirtió un duelo trascendental del Grupo B en una auténtica exhibición ofensiva. La gran figura del encuentro fue Jonathan David.
El partido quedó encarrilado muy pronto. Canadá salió con una intensidad que Qatar nunca consiguió igualar y encontró recompensa antes del cuarto de hora. Jonathan David abrió el marcador en el minuto 12 y apenas diez minutos después volvió a aparecer para ampliar la ventaja. Los anfitriones dominaban cada parcela del juego, recuperaban rápido el balón y castigaban cada desajuste defensivo de una selección catarí incapaz de contener las transiciones rivales. Cuando Tajon Buchanan firmó el 3-0 poco antes del descanso, el encuentro parecía ya sentenciado.
Lejos de bajar el ritmo, Canadá mantuvo la presión tras el paso por vestuarios. David completó su hat-trick en el minuto 53, culminando una actuación memorable y convirtiéndose en el primer futbolista de una selección de Norteamérica en marcar tres goles en un partido mundialista desde que Bert Patenaude lo lograra con Estados Unidos en Uruguay 1930. Con el choque completamente roto, los locales siguieron acumulando ocasiones y ampliaron la diferencia gracias a los tantos de Promise David y Mathieu Choinière, que redondearon una goleada histórica.
La única nota amarga para Canadá llegó mediada la segunda mitad. Ismaël Koné sufrió una escalofriante lesión tras un choque con Assim Madibo y tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla con evidentes gestos de dolor. La preocupación por una posible fractura en la pierna fue inmediata entre sus compañeros y el cuerpo técnico, conscientes de la importancia del centrocampista en el esquema canadiense.
El equipo mostró una versión madura, dinámica y tremendamente eficaz, capaz de transformar su dominio en goles y de competir con una personalidad que hace apenas unos años parecía impensable. Con Jonathan David liderando el ataque y el primer triunfo mundialista ya en el bolsillo, los anfitriones se colocan en una posición privilegiada para afrontar el resto de la fase de grupos, aunque pendientes ahora del estado físico de Koné, la gran preocupación que dejó una noche destinada a los libros de historia.