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Déjà vu
No fue un gol, fue un homenaje. Un guiño delicioso. Esa música, ese golpeo, ese minuto. Sí, el minuto 113. Ya tú sabes. Siempre dijeron que Aitana Bonmatí era lo más parecido que había a Andrés Iniesta en el fútbol femenino. Por clase, por posición y por ser una auténtica elegida.
Fue un chispazo, un truco de magia en la prórroga. Detuvo el tiempo, sacó el latigazo y envió al ‘coco’ de Alemania a dormir con los peces. Quirúrgica. Oro molido.
El destino, siempre caprichoso, quiso que la excepcional centrocampista catalana metiera a la #sefutbolfem en su primera final de una EURO. El billete se nos concedió tras firmar un gol inverosímil casi en el mismo minuto en que el ínclito manchego nos dio el Mundial en 2010. Piel de gallina. Qué cosas, oigan.
En la final de la #weuro2025 nos espera una Inglaterra escocida y dolida; la sombra del gol de Olga Carmona es muy alargada. No pasa nada, en nuestro ‘país de las maravillas’ aún nos quedan algunos conejos por sacar de la chistera. El truco final.
