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Copa del Rey

La victoria de Flick

El Barça no ganó ayer, pero ya ha ganado mucho esta temporada. Quizá un momento adecuado para valorarlo sea justamente cuando se escapa una victoria que parecía certificada. Lo de no dar nada por sentado ayer cobró fuerza en Montjuïc. El Atlético aprovechó sus fogonazos, como el propio animal competitivo que es. Un marcador (4-4) que empaña la gran versión que ofreció el conjunto blaugrana sobre el tapete. Un resultado que no debe borrar ni un ápice de la transformación de este equipo.

El gran culpable de la misma es Hansi Flick, el mismo al que ayer se le escapó el partido en cinco minutos, metió la pata y se atragantó con la tarta de cumpleaños. El alemán se puso manos a la obra y en un periquete dotó al conjunto de todo lo que precisaba para iniciar su metamorfosis. Hay muchos argumentos que la explican la y algunos me parecen totalmente relevantes.

La parroquia culé siempre ha valorado el ‘cómo’ por encima del ‘qué’. No le gusta ganar de cualquier manera. Y el técnico teutón ha dado una respuesta a esto con un juego divertido y que, además, ha superado las expectativas de una afición que llevaba años anhelando justamente esto. Sabía el bueno de Hansi que para gustar, hay que gustarse a uno mismo primero. Hizo que sus jugadores se miraran al espejo.

Quizá uno de los síntomas más graves del Barça de los últimos tiempos fue esa incapacidad ante la adversidad. En las eliminatorias, los fantasmas le asustaban una y otra vez. Ahora posee una mentalidad fortalecida, un factor imprescindible que debe convivir con el talento y las piernas. Para muestra un botón. Ayer el Atleti le dio un par de bofetadas en el inicio del encuentro, pero el Barça firmó una remontada dándole a su rival de su propia medicina. Dos goles en tres minutos y de allí, a pisar el acelerador.

Esa confianza puede extenderse a Europa, donde el Barça padecía un miedo escénico pronunciado. Concluyó segundo en la tabla de la fase liga, con la sensación de disfrutar bajo unos focos que antes le derretían como una bola de helado a 40 grados. O en Liga, donde tras una caída en picado se levantó para recuperar el liderato.

Hansi Flick ha recogido pedazos para restaurarlos, explotando y encontrando la mejor versión de las fichas de su tablero. Raphinha es el caso más evidente; de tener la duda sobre la espalda a brillar en su prime. Pedri, atormentado por las lesiones, vuelve a sonreír para ser sencillamente lo que es: un jugador especial. Entre veteranos con canas y críos a los que aún no les ha salido el bigote, el de Heidelberg ha montado un puzzle en el que no sobra ni falta ninguna pieza.

Seas del equipo que seas, es imposible que este Barça te aburra. Los automatismos de noviazgo con la creatividad. La presión alta y la línea defensiva avanzada rozando el delirio. Resolutivo y caótico. La capacidad de generar peligro; ya sea con una jugada vertical lanzada desde un cohete o con la suma de toques atractivos y efectivos para progresar. Quizá las vitrinas queden vacías a final de temporada, pero su afición ya siente un orgullo que refuerza algo innegociable en el fútbol: el sentimiento de pertenencia.

Editora en SpheraSports. Especialista en Scouting y análisis de juego por MBPSchool. Sport Social Media. Eventos Deportivos

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