La Real Sociedad conquistó el derbi vasco ante el Athletic Club en Anoeta con un desenlace vibrante y épico, un 3-2 que consolidó su paulatino crecimiento y dejó al rival bilbaíno hundido en sus dudas. El encuentro, correspondiente a la 11ª jornada de LaLiga, fue un duelo de alta tensión y calidad, marcado por goles, alternancias en el dominio y un desenlace en los últimos minutos.
La puesta en escena de los donostiarras fue de ritmo y convicción, aprovechando la verticalidad de Barrenetxea y el talento de Brais Méndez, quien abrió el marcador en el minuto 38 tras una jugada colectiva que ilustró el mayor peso específico de la Real en la primera mitad. El Athletic, por su parte, se rehízo rápidamente gracias al oportunismo de Guruzeta (42′), que igualó el marcador alimentando la esperanza de los visitantes con una acción quirúrgica ante Remiro.
La segunda parte elevó la temperatura del partido. Gonçalo Guedes adelantó a la Real nada más volver del descanso, en una maniobra de instinto frente a la línea defensiva rojiblanca. Sin embargo, la entrada de Nico Williams revitalizó al Athletic, que consiguió igualar 2-2 por medio de Robert Navarro aprovechando un rechace en el área tras una parada soberbia de Remiro.
El desenlace llegó en el tiempo añadido, cuando Jon Gorrotxategi, en pleno barullo ofensivo, se erigió en héroe con un tanto agónico que desató la locura en Anoeta y sumió al Athletic en el desconcierto. El partido estuvo marcado también por la expulsión de Ruiz de Galarreta, detalle que pesó sobre los leones en el último tramo y abrió aún más el carril donostiarra hacia el triunfo.
El derbi dejó imágenes de intensidad y nervios, con amonestaciones finales y un Athletic que acumula solo un punto de los últimos nueve, mientras la Real Sociedad suma dos triunfos consecutivos, alimentando su ambición europea y dando forma a una noche de gloria ante su eterno rival