Colombia arrancó el Mundial con una victoria por 1-3 ante Uzbekistán, aunque el resultado final esconde un encuentro bastante más incómodo de lo que muchos esperaban. La selección sudamericana tardó en encontrar espacios ante un rival valiente y bien organizado, que debutaba en una Copa del Mundo sin complejos y dispuesto a discutirle el protagonismo a uno de los favoritos del Grupo K. Durante buena parte de la primera mitad, el partido transitó por un equilibrio inesperado, con los uzbekos sosteniendo el pulso físico y táctico.
El encuentro comenzó a inclinarse poco antes del descanso. Cuando Uzbekistán parecía haber contenido el empuje colombiano, apareció Luis Díaz para desequilibrar. El extremo encontró el momento justo para filtrar el balón y Daniel Muñoz irrumpió desde segunda línea para firmar el 0-1 en el minuto 40. El gol permitió a Colombia marcharse al vestuario con ventaja y con la sensación de haber encontrado por fin una grieta en la resistencia asiática.
Sin embargo, el debutante no estaba dispuesto a rendirse. Apenas iniciada la segunda mitad llegó uno de los momentos más especiales de la noche. En el minuto 58, Abbosbek Fayzullaev aprovechó una acción nacida tras una intervención defectuosa de Camilo Vargas para establecer el 1-1 y anotar el primer gol de la historia de Uzbekistán en una fase final mundialista. El tanto disparó la confianza de los asiáticos y durante unos minutos sembró dudas en una Colombia que parecía haber perdido el control emocional del encuentro.
La reacción de los de Néstor Lorenzo fue inmediata. Apenas siete minutos después, en el 65′, Luis Díaz culminó su sobresaliente actuación apareciendo en el área para devolver la ventaja a Colombia. El extremo, que ya había asistido en el primer gol, asumió el protagonismo cuando más lo necesitaba su equipo y permitió que los cafeteros recuperaran la tranquilidad. A partir de ahí, Uzbekistán mantuvo la ambición, pero comenzó a dejar espacios que Colombia supo gestionar con inteligencia.
Con los asiáticos volcados en busca del empate, el partido quedó definitivamente sentenciado en el tiempo añadido. Una transición conducida por Cucho Hernández terminó con Jáminton Campaz firmando el 1-3 que cerró el estreno colombiano. El marcador premió la mayor calidad individual y la contundencia de Colombia, pero también dejó una conclusión relevante para el grupo: Uzbekistán demostró que puede competir a este nivel y que ningún rival tendrá una noche sencilla frente a la selección dirigida por Fabio Cannavaro.