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Foto: RFEG

Polideportivo

La gimnasia rítmica española confirma su reinado continental

La gimnasia rítmica española ya no vive de un éxito puntual. Lo que ocurrió el pasado año en Tallin parecía difícil de repetir por la magnitud de la hazaña, pero el conjunto nacional volvió a demostrar este en Varna (Bulgaria) que su dominio en Europa es una realidad consolidada. España ha conquistado tres medallas de oro en los Campeonatos de Europa y reeditó el histórico triplete logrado en 2025, reafirmándose como la gran referencia continental de la disciplina.

El primer paso llegó en el concurso completo. El equipo formado por Inés Bergua, Salma Solaun, Andrea Corral, Lucía Muñoz, Andrea Fernández y Marina Cortelles se proclamó campeón de Europa con una puntuación total de 57,650, muy por delante de Rusia, plata con 53,450. Más allá de la diferencia numérica, la sensación transmitida por las españolas fue la de una superioridad técnica y artística evidente, capaz de imponerse incluso en un campeonato marcado por el regreso de algunas de las grandes potencias de este deporte.

Lejos de conformarse con el título principal, España completó su exhibición en las finales por aparatos. El conjunto volvió a subir a lo más alto del podio en el ejercicio de cinco pelotas, una rutina que destacó por su sincronización, limpieza técnica y capacidad para asumir riesgos sin perder precisión. Horas después llegó el tercer oro en el ejercicio mixto, donde el equipo español volvió a marcar la diferencia gracias a una ejecución prácticamente impecable y a una propuesta artística que volvió a situarse entre las más valoradas por los jueces.

Lo más relevante de este nuevo triplete no es únicamente el número de medallas. España ha conseguido sostener la excelencia en un deporte donde la renovación constante suele dificultar los ciclos largos de éxito. Las mismas gimnastas que conquistaron Europa en Tallin han vuelto a responder bajo presión y han confirmado una madurez competitiva que las distingue del resto de selecciones. El grupo liderado por Alejandra Quereda ha encontrado un equilibrio poco habitual entre dificultad, creatividad y regularidad.

El resultado trasciende incluso el propio campeonato. Después de dos Europeos consecutivos dominados de principio a fin, España ya no compite como una aspirante al oro, sino como la selección a batir. Lo conseguido en Varna refuerza la sensación de que la gimnasia rítmica española atraviesa una de las etapas más brillantes de su historia reciente. Repetir un triplete continental parecía una misión casi imposible; convertirlo en una costumbre es lo que termina de explicar la dimensión de este equipo.

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