Suiza cerró la fase de grupos con una victoria de peso ante Canadá (2-1) en Vancouver y se quedó con la primera plaza del Grupo B gracias a una actuación que fue de menos a más. El conjunto helvético encontró en la segunda parte la claridad que le había faltado durante un primer tiempo equilibrado, de escasas ocasiones y marcado por la prudencia de dos selecciones que sabían que tenían la clasificación al alcance de la mano.
El encuentro cambió nada más regresar de los vestuarios. En el minuto 46, Rubín Vargas adelantó a Suiza y obligó a Canadá a asumir más riesgos. El gol alteró el escenario previsto y permitió a los de Murat Yakin jugar con mayor comodidad. Apenas once minutos después, en el 57, Johan Manzambi amplió la ventaja con el 2-0 y confirmó el excelente momento de forma que atraviesa durante el torneo. La selección suiza había encontrado el ritmo y la precisión que no había mostrado antes del descanso.
Canadá, alentada por su público, reaccionó cuando el partido parecía encaminado. Jesse Marsch movió el banquillo y obtuvo respuesta inmediata con la entrada de Promise David. El delantero recortó distancias en el minuto 76 tras aprovechar una acción ofensiva bien construida por los locales, devolviendo la incertidumbre al tramo final y alimentando la esperanza de rescatar un empate que les habría permitido conservar el liderato.
Sin embargo, Suiza gestionó mejor los minutos decisivos. Canadá empujó con más corazón que claridad, mientras el bloque helvético protegió su ventaja con orden y encontró en Gregor Kobel una garantía bajo palos en las últimas acciones. El triunfo permitió a los suizos finalizar primeros de grupo con siete puntos, por delante de una Canadá que también avanzó a las eliminatorias, aunque desde la segunda posición. La diferencia estuvo en la capacidad de Suiza para transformar un partido cerrado en una ventaja decisiva durante un arranque de segunda parte que terminó marcando toda la noche.