Irán y Nueva Zelanda firmaron un vibrante empate (2-2) en su estreno en el Mundial, en un encuentro disputado en el SoFi Stadium de Los Ángeles que tuvo alternativas constantes y dos remontadas parciales. El choque, correspondiente al Grupo G, dejó a ambos equipos con sensaciones encontradas tras un duelo de alto ritmo y con protagonismo ofensivo en ambas áreas.
El partido arrancó con sorpresa temprana: Nueva Zelanda se adelantó en el minuto 7 gracias a Eli Just, que culminó una acción combinada con Chris Wood para el 0-1. Irán reaccionó con insistencia y encontró el empate en el minuto 32 con un tanto de Ramin Rezaeian, devolviendo el equilibrio antes del descanso en un primer tiempo ya muy dinámico.
La segunda mitad mantuvo la misma intensidad. Nueva Zelanda volvió a golpear con el segundo tanto de Eli Just en el 54’, firmando su doblete y devolviendo la ventaja a los oceánicos. Sin embargo, Irán no tardó en responder: Mohammad Mohebi igualó de nuevo el marcador en el 64’ con un remate de cabeza tras una acción bien construida, estableciendo el definitivo 2-2.
El tramo final del encuentro fue abierto, con ambos equipos buscando el gol del triunfo, aunque sin la precisión necesaria en los metros finales. Irán llevó algo más la iniciativa en posesión y volumen de ocasiones, mientras que Nueva Zelanda se mostró muy eficiente en transiciones, con Chris Wood como referencia constante en ataque.
El empate deja a ambos conjuntos con un punto en un grupo que arranca completamente igualado, y con la sensación de haber ofrecido un partido atractivo pero también de haber dejado escapar una victoria que en distintos momentos tuvieron en su mano.