La explosión de la promesa más grande de los últimos años en el baloncesto español ya es una realidad. El joven madrileño de 19 años ha comenzado su despegue en el año 2025 y tiene pinta de que ya no va a parar.
Eran muchos los que, a principio de temporada, pedíamos más minutos y más protagonismo para el chico, que por primera vez en su carrera empezaba una temporada haciendo dinámica completa de primer equipo. No es fácil hacerse con un hueco en uno de los mejores equipos de Europa y menos para alguien tan prematuro.
Sin embargo, poco a poco, Hugo ha ido ganando enteros en un proceso muy natural. Su protagonismo ha ido “in crescendo” de forma orgánica y creo que ya se puede decir que el escolta de 1,98m está entre los jugadores principales de rotación del Madrid de Chus Mateo.
Para ver el impacto que está teniendo Hugo, no tenemos más que irnos a sus últimos partidos, donde el chaval ha triplicado sus minutos en pista, incluida la Copa del Rey de Gran Canaria, donde ha promediado casi 14 minutos por partido. En Euroliga y ACB también ronda los 14 minutos por partido en los últimos cinco encuentros de cada competición, además de dejarnos cada vez más acciones de una calidad impropia para su edad.
Creo que todos tenemos la sensación de que es muy complicado para cualquier joven tener minutos importantes en una plantilla como la del Real Madrid, donde la exigencia es enorme. Es prácticamente encontrar una aguja en un pajar, pero mi sensación es que Hugo es exactamente eso: un talento generacional único que nos hará disfrutar durante los próximos 20 años.
Si tuviera que definir su estilo de juego, diría versatilidad. Es un escolta que combina físico, calidad y defensa. Por su explosividad para atacar el aro, sus muelles y las variantes ofensivas que ofrece, tiene mucha cabida en el baloncesto moderno. Además, tiene margen de mejora en la toma de decisiones, algo lógico para su edad, pero si crece en ese aspecto, será un jugador irrepetible.
¿Irá a la NBA?
Las predicciones indican que Hugo será seleccionado en primera ronda del Draft, y probablemente en un pick de lotería, así que es muy posible que estemos ante los últimos meses de González como jugador del Real Madrid.
No obstante, para mí lo ideal es que se quedara un año más. Quizás hablo desde el corazón, pero tengo la sensación de que, con la progresión que está teniendo, no hay mejor sitio para terminar de explotar que en su casa. La próxima podría ser la temporada en la que se establezca como jugador principal en una plantilla Euroliga, lo que le puede dar mucha madurez y confianza en su juego. Además, por la experiencia, hemos visto que muchos jugadores tienen una adaptación complicada a la NBA.
Impactar desde el primer día y evitar el riesgo de ser relegado a la G-League no es tarea sencilla, por lo que creo que una llegada a la liga con mayor madurez podría acabar dándole mayor rendimiento, aunque cada caso es un mundo.
Si hablamos de porcentajes, yo diría que la cosa está en un 60% (NBA) – 40% (Un año más). Tome la decisión que tome, al menos todavía nos quedan varios meses para disfrutar en Europa de uno de los grandes proyectos del baloncesto español. Su final de temporada puede ser realmente bueno; incluso podría ser lo que determine su decisión final.
Por mi parte, solo me queda acabar mi columna como la titulé: “HUGO, UN AÑO MÁS”.