El Real Mallorca firmó en el Ramón Sánchez-Pizjuán su noche más inspirada de la temporada al vencer por 1-3 a un Sevilla que comenzó dominando, pero acabó rendido ante la contundencia balear. Fue un triunfo con carácter y eficacia, que marca un punto de inflexión en el proyecto de Jagoba Arrasate.
El guion parecía escrito en contra del Mallorca cuando el helvético Rubén Vargas adelantó a los andaluces en el minuto 16 con un disparo preciso tras un inicio torpe de los visitantes, pero el conjunto rojillo se rehízo con temple y fe.
Durante la primera parte, el Sevilla llevó el peso del juego, con posesiones prolongadas y un par de ocasiones claras que exigieron a Leo Román. Sin embargo, la zaga bermellona, más sólida que en jornadas anteriores, supo resistir hasta el descanso para dejar el marcador abierto. Tras el paso por vestuarios, los ajustes tácticos de Jagoba Arrasate resultaron determinantes: el Mallorca adelantó líneas, presionó más arriba y comenzó a hilvanar ataques más fluidos por las bandas, liderados por un Jan Virgili espectacular y punzante.
El empate llegó en el minuto 66 con un disparo potente del kosovar Vedat Muriqi, el líder espiritual del equipo, que aprovechó un desliz de la zaga hispalense para batir al griego Vlachodimos. Ese tanto transformó el ánimo del Real Mallorca, que pasó a dominar el tramo final del partido. Siete minutos después, el joven Mateo Joseph culminó una jugada coral nacida en el centro del campo con un disparo cruzado que puso el 1-2 en el marcador, desatando la sorpresa en Nervión.
El propio Mateo Joseph, incontenible en la segunda mitad, sentenció el duelo apenas cuatro minutos más tarde. En el minuto 76, cazó un balón suelto en el área tras un rechace y lo envió directo al fondo de la red, completando la remontada mallorquinista. El Sevilla, desconcertado, apenas logró reaccionar ante la intensidad y energía visitante, mostrando síntomas de fragilidad defensiva que su público no perdonó.
Con esta victoria, el Mallorca escapa de la zona baja y recupera la confianza extraviada en el arranque liguero. La reacción en Sevilla supone algo más que tres puntos: es una reivindicación de estilo y carácter en un momento clave de la temporada. Arrasate, que había pedido «alma y eficacia» durante la semana, vio cómo su equipo cumplía ambas premisas con brillantez. El Sevilla, en cambio, deberá reconstruirse tras una derrota que frena en seco la euforia tras la goleada al Barça previa al parón de selecciones.